Dolores Padierna

Deer Park y la soberanía energética

En manos de Petróleos Mexicanos, la refinería de Deer Park procesará un mayor volumen de crudo Maya y, de ser necesario, enviará a México la totalidad de los productos elaborados.

Diputada Federal

La recuperación de la autosuficiencia en combustibles, uno de los objetivos más importantes de la política de seguridad y soberanía energética de este gobierno, ha recibido un impulso singular con la compra de la refinería de Deer Park.

En manos de Petróleos Mexicanos, esta refinería procesará un mayor volumen de crudo Maya y, de ser necesario, enviará a México la totalidad de los productos elaborados.

Deer Park es una de las 25 refinerías más grandes de los Estados Unidos. Se localiza en Texas, a las afueras de Houston, en el canal de navegación que conecta esa ciudad con el Golfo de México. Al estar ubicada en el centro refinador más grande del mundo, Deer Park tiene acceso a una amplia variedad de crudos y a una vasta industria de servicios especializados. Su notable desempeño se refleja en una producción superior a 300 mil barriles diarios en los últimos 19 años.

Shell Oil Company dispone del 50.005 por ciento del capital accionario y Pemex el 49.995 por ciento. Ambas compañías se asociaron en 1993 para invertir en la reconfiguración de la refinería y hacerla capaz de procesar petróleo Maya, crudo pesado de difícil tratamiento. El complejo petrolero ha sido operado y administrado por Shell, y las utilidades repartidas entre los socios, reinvertidas o asignadas al pago de deuda. Al comprar la parte de Shell, Pemex será propietaria del cien por ciento de la refinería y se encargará de la operación, una vez que se cuente con las aprobaciones regulatorias y se concrete la transacción en el último trimestre del año.

El gobierno de México decidió adquirir la participación de Shell y quedarse con Deer Park por tres razones: primero, alcanzar más rápido la autosuficiencia; segundo, aprovechar la oportunidad de realizar una operación rentable sin endeudamiento y, tercero, contar con capacidad de refinación para satisfacer la demanda inercial de combustibles mientras dure la transición energética.

La dependencia externa expone al país a riesgos geopolíticos y económicos innecesarios. Estar supeditado a las decisiones de empresas y gobiernos extranjeros merma nuestra soberanía y podría causar sustanciales daños en nuestra economía, tal como se mostró en febrero cuando Estados Unidos suspendió el suministro de gas natural y sufrimos apagones en gran parte del territorio nacional. Si el petróleo es nuestro y las refinerías son nuestras garantizamos la seguridad y la soberanía energética.

Los gobiernos neoliberales se empeñaron en hacer de México un país dependiente. Entre 2001 y 2018, las importaciones de gasolinas se multiplicaron 11 veces y las de diésel 56 veces. La reforma energética metió el acelerador: sólo entre 2014 y 2018 la participación de la gasolina importada en el consumo interno pasó de 48 a 79 por ciento y en diésel de 34 al 77 por ciento. 2014 fue el último año en el que México tuvo una balanza petrolera superavitaria. Al finalizar el gobierno de Peña Nieto la balanza petrolera acusaba un déficit de 23 mil mdd, que presionaba el tipo de cambio. Esas tendencias negativas empezaron a revertirse al iniciar el rescate y fortalecimiento de Pemex. Al abandonar las políticas neoliberales de dependencia y subordinación vamos en la dirección correcta.

La compra de esta refinería corona un monumental esfuerzo que este gobierno emprendió para rehabilitar y modernizar las seis refinerías de Pemex, construir nuevos trenes de refinación en el puerto de Dos Bocas e instalar una coquizadora en Tula para producir gasolina y diésel de alta calidad ambiental a partir de combustóleo. La compra de Deer Park viene a complementar ese gran esfuerzo.

La Secretaría de Energía estima que en los próximos 15 años la demanda de petrolíferos ronde un millón 548 mil barriles diarios, de los cuales las gasolinas y el diésel serán los combustibles de mayor demanda al representar el 90 por ciento del total.

De ahí que convenga destacar que con Dos Bocas y Deer Park la capacidad de refinación aumentará en casi 700 mil barriles diarios. Esto nos permitirá una transición energética sin sobresaltos y libre de riesgos geopolíticos.

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