Colaborador Invitado

La vivienda, un problema global que puede definir el futuro de México

En España, Alemania y Estados Unidos, el encarecimiento de la vivienda se ha convertido en una fuente de frustración social y en un tema central del debate político. México debería observar estas experiencias como una advertencia.

Es indudable que en el mundo actual en cada país si “le va bien a la industria de la vivienda le va bien a la economía en general”, por el efecto multiplicador que genera en el resto de los sectores.

¿De qué sirve que una economía crezca si cada vez más personas tienen dificultades para comprar una vivienda o pagar una renta razonable?

Esta pregunta resume uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. En España, Alemania y Estados Unidos, el encarecimiento de la vivienda se ha convertido en una fuente de frustración social y en un tema central del debate político. México debería observar estas experiencias como una advertencia.

Durante décadas, comprar una casa representó para millones de familias la posibilidad de construir patrimonio y mejorar su calidad de vida. Hoy, para numerosos jóvenes y hogares de ingresos medios, ese objetivo parece cada vez más distante.

Aunque las condiciones de cada país son distintas, el mensaje es similar: cuando la vivienda absorbe una proporción excesiva de los ingresos familiares, el problema deja de ser exclusivamente económico y puede convertirse en un factor de descontento electoral.

Nuestro país enfrenta un desafío particular. El nearshoring y la inversión industrial pueden generar empleos y estimular el desarrollo inmobiliario, pero también aumentan la presión sobre el valor del suelo, las rentas y los servicios de las ciudades que reciben nuevas empresas y trabajadores.

El rápido crecimiento de la mancha urbana de Monterrey, que ya abarca 16 municipios en su área metropolitana ilustra esta tensión. La actividad industrial requiere trabajadores, y estos necesitan viviendas accesibles, transporte, escuelas, servicios médicos y una infraestructura urbana adecuada.

Si la inversión llega sin una planeación que contemple estas necesidades, parte de sus beneficios puede perderse entre rentas elevadas, traslados prolongados, trafico congestionado y saturación de servicios.

Por eso, el debate sobre el futuro económico de México y la revisión del T-MEC debería incluir una pregunta fundamental: ¿estamos preparados para ofrecer vivienda adecuada a quienes harán posible ese crecimiento?

La solución no consiste en enfrentar a desarrolladores con compradores, ni en suponer que cualquier construcción resolverá el problema. La inversión privada es indispensable, pero debe complementarse con políticas públicas eficaces.

México necesita suelo bien ubicado, infraestructura suficiente, procesos de autorización eficientes y opciones de financiamiento de acuerdo con la capacidad de pago de las familias. También requiere fortalecer el mercado de alquiler y asegurar que los programas de vivienda social acerquen a sus beneficiarios al empleo y a los servicios.

El sector inmobiliario debe contribuir con información confiable, análisis de demanda y proyectos que respondan a necesidades reales, en lugar de depender exclusivamente de expectativas de plusvalía.

Los datos duros validan lo anterior. En agosto de 2025 a julio de 2026 el crédito puente creció 39.9% y las hipotecas de vivienda nueva de banca, Infonavit y Fovissste apenas 11.7%. Se está financiando obra más rápido de lo que se logra vender.

La crisis actual de vivienda en España nos demuestra cómo puede también generar una crisis en político al partido que gobierna ; En Alemania y Francia se evidencían las tensiones sociales de las ciudades donde escasean los hogares asequibles; Estados Unidos confirma que el costo de la vivienda puede convertirse en una preocupación electoral de primer orden.

México no necesariamente seguirá el mismo camino, pero sería un error ignorar estas señales.

El reto consiste en transformar el crecimiento económico en oportunidades habitacionales reales, mediante la colaboración entre gobiernos, desarrolladores, instituciones financieras y profesionales inmobiliarios.

El éxito de un país no debería medirse únicamente por cuánto aumentan los precios de sus propiedades, sino por cuántas familias pueden acceder a un hogar digno sin comprometer su futuro económico.

Las soluciones populistas y radicales impulsadas por los partidos de izquierda o de la derecha como la sobrerregulación o la desregulación del sector por decreto, no resuelven el problema sino que lo agudizan; se requiere un profundo análisis profesional y multisectorial para llegar a soluciones eficaces donde se pueda percibir la mejoría en el derecho a acceder a una vivienda digna.

Jorge Paredes Guerra

Jorge Paredes Guerra

Presidente de la firma de bienes raíces Realty Experts

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