Recientemente, algunos medios de comunicación occidentales han vuelto a alimentar narrativas de que los productos chinos estarían “inundando” los mercados latinoamericanos, las inversiones chinas estarían “extrayendo” los beneficios de América Latina y el Caribe (ALC) y el financiamiento chino sería una “trampa” para la región. Estas acusaciones tergiversan la cooperación entre China y ALC, pasando por alto el hecho fundamental de que la creciente cooperación económico-comercial birregional ha arrojado beneficios para ambas partes.
¿La inundación de los productos chinos? Los datos comerciales reales no lo convalidan. En 2025, el volumen de comercio entre China y ALC alcanzó los 3.93 billones de yuanes (unos 550,000 millones de dólares), un aumento interanual del 6.5%. China exporta a ALC productos electromecánicos, equipos de transporte, productos de nuevas energías y bienes de consumo, enriqueciendo las opciones para los mercados y consumidores locales. Al mismo tiempo, China importa de ALC aeronaves y sus componentes, autopartes, equipos médicos y productos agrícolas de alta calidad. Cada vez más productos localmente procesados y con mayor contenido tecnológico y valor de marca están entrando en el mercado chino. China continúa ampliando su demanda de productos latinoamericanos, generando así beneficios reales para la agricultura, la minería y las industrias relacionadas de la región. El comercio entre China y ALC es una verdadera expresión de la complementariedad de ventajas y convergencia de intereses.
¿La extracción de los beneficios locales? Los resultados reales de las inversiones chinas cuentan otra historia. Hasta abril de 2025, el Banco de Desarrollo de China había proporcionado unos 165,000 millones de dólares en financiamiento e inversiones a más de 260 proyectos en 21 países de ALC, en sectores tales como infraestructura, energía, manufactura, electricidad y telecomunicaciones. En México, empresas chinas participaron en la modernización de la Línea 1 del Metro de CDMX, entregaron 29 nuevos trenes, realizaron el ensamble local y ofrecieron capacitación técnica, mejorando la movilidad cotidiana de unos 850,000 pasajeros. En Brasil, el proyecto de transmisión eléctrica de ultra alta tensión de Belo Monte, en el que participa capital chino, puede satisfacer las necesidades de suministro eléctrico de unos 22 millones de personas y ha contribuido a que Brasil desarrolle capacidades propias en tecnología de transmisión de corriente continua de ultra alta tensión. En Colombia, el proyecto fotovoltaico de Baranoa, construido por empresas chinas, ha incrementado el suministro local de electricidad limpia y ha generado empleos durante su construcción y operación. El capital invertido por China en ALC se ha traducido en infraestructura eléctrica, puestos de trabajo y capacidades industriales. ¿Cómo puede hablarse entonces de “extracción” de beneficios?
¿La trampa de la deuda china? Es una vieja retórica que no encuentra ningún sustento en los hechos objetivos. El financiamiento chino para ALC se ha enfocado durante largo tiempo en ámbitos como infraestructura, energía y desarrollo industrial. Tomemos como ejemplo el proyecto de modernización del Ferrocarril de Cargas Belgrano en Argentina: el financiamiento chino apoyó la modernización de la infraestructura ferroviaria, lo que permitió elevar la capacidad de transporte al 235% de su nivel anterior, mejorar significativamente la eficiencia del transporte y fortalecer la competitividad de las exportaciones agrícolas. Al mismo tiempo, China ha participado activamente en la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del G20, y el volumen de alivio de deuda proporcionado por China representa más del 60% del total concedido en el marco de dicha Iniciativa. Un país que participa activamente en el alivio de la deuda y apoya de manera constante proyectos de desarrollo es, sin embargo, presentado como un país que busca deliberadamente crear “trampas de deuda”. ¿Acaso no es evidente la maliciosa intención de esta narrativa?
China y ALC pertenecen por igual al mundo del Sur Global, y su cooperación se basa en la igualdad, el beneficio mutuo y el desarrollo compartido. El creciente mercado chino ha ampliado las oportunidades de exportación para ALC, y el capital y la tecnología chinos mejoran la infraestructura y las condiciones industriales locales, mientras los recursos y el potencial de mercado de ALC ofrecen, a su vez, importantes oportunidades de desarrollo para las empresas chinas. Se ha expandido el comercio, ha aumentado el empleo, se ha mejorado la infraestructura y se han fortalecido las capacidades industriales: todos ellos son hechos concretos, tangibles y verificables. Ninguna narrativa que pretenda tergiversar la cooperación entre China y ALC logra cambiar la verdadera naturaleza de esta cooperación, que es de beneficios mutuos y ganancias compartidas.
