Colaborador Invitado

41 años como una cadena integrada

Hoy, la industria cárnica es una de las columnas vertebrales del sistema alimentario nacional. Representa 1.2 por ciento del PIB del país y 31 por ciento del PIB de la industria alimentaria.

Presidente del Consejo Mexicano de la Carne.

El aniversario 41 del Consejo Mexicano de la Carne nos convoca a reconocer la trayectoria de un organismo que ha acompañado la evolución de la industria cárnica mexicana, promoviendo el diálogo y la construcción de alianzas para contribuir a un objetivo fundamental: que las familias mexicanas tengan acceso a proteína cárnica de calidad, inocua y a precios accesibles.

Hoy, la industria cárnica es una de las columnas vertebrales del sistema alimentario nacional. Representa 1.2 por ciento del PIB del país y 31 por ciento del PIB de la industria alimentaria. Más de 5 mil establecimientos participan en esta cadena, generando 76 mil empleos directos y 366 mil indirectos vinculados a sus actividades.

Por su parte, el Consejo Mexicano de la Carne representa y articula a 160 empresas de distintos eslabones de la cadena, impulsando información, diálogo técnico y propuestas que favorezcan su competitividad.

Los desafíos sanitarios, presiones inflacionarias y cambios en el comercio internacional han exigido adaptación y nuevas estrategias de abasto. En este contexto, México ha fortalecido sus capacidades de procesamiento y generación de valor agregado y se ha consolidado como el sexto productor mundial de carne.

Al mismo tiempo, ha quedado de manifiesto la importancia de contar con fuentes de abasto suficientes y diversificadas. La producción nacional es la base de alimentación de los mexicanos (73 por ciento), mientras que las importaciones permiten complementar los déficits en aquellas especies y cortes donde la demanda supera la capacidad nacional de producción.

Políticas públicas como el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) y los cupos de importación han contribuido a lograr un equilibrio entre la oferta nacional y el complemento vía importaciones, logrando facilitar alternativas de abastecimiento y complementar la disponibilidad de proteína cárnica para que esta sea cada vez más accesible para las familias mexicanas.

Los resultados son relevantes. México tiene tres años de crecimiento en el consumo de proteína cárnica, con un alza de 3.8 por ciento: 2.1% en pollo, 7.1 por ciento en cerdo y 3.4 por ciento en carne de res. En 2025, el consumo per cápita alcanzó 85.3 kilos, un máximo histórico.

Este crecimiento responde a múltiples factores: capacidad productiva nacional, mayor eficiencia en procesamiento y distribución, resiliencia empresarial y políticas públicas que han permitido complementar la oferta cuando la producción nacional no es suficiente.

Pero el equilibrio del comercio internacional no se construye únicamente importando. La clave está también en exportar y generar mayor valor. México importa productos y cortes cárnicos competitivos para complementar el abasto y atender las necesidades de la industria, mientras exporta cortes seleccionados que alcanzan una mayor valorización en los mercados internacionales.

Dependiendo de la especie y del corte, los productos mexicanos de exportación pueden alcanzar valores de hasta el doble respecto de determinados productos que importamos. Esta es una de las fortalezas de nuestra integración comercial: complementamos el abasto con productos competitivos, agregamos valor y exportamos productos de mayor valor comercial.

Importar para complementar, no significa sustituir la producción nacional. Significa aprovechar el comercio internacional de manera estratégica para cubrir déficits, mantener disponibilidad, fortalecer la transformación y, al mismo tiempo, ampliar nuestra capacidad exportadora.

Todo ello requiere una condición indispensable: la sanidad. Sin ella no hay comercio y sin comercio se limita nuestra capacidad de garantizar un abasto suficiente y a precios accesibles para las personas. Por ello, mantener estándares sólidos de bioseguridad, trazabilidad e inocuidad seguirá siendo pilares de nuestra operación.

Después de 41 años, tenemos claro el camino: fortalecer la producción nacional, complementar los déficits cuando sea necesario, generar mayor valor agregado y exportar competitivamente.

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