Colaborador Invitado

García Harfuch, el Batman de México

Omar García Harfuch gana reconocimiento de la DEA mientras México enfrenta inseguridad, narcotráfico, corrupción y tensiones con Estados Unidos.

Omar García Harfuch se ha convertido en el Batman mexicano. En la reunión de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), celebrada en Argentina, su director, Terry Cole, colmó de halagos a Omar García Harfuch, calificándolo como «socio de confianza» y «buen amigo de Estados Unidos», casi rayando en el heroísmo.

El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) llevó carpetas bien elaboradas, detallando los trabajos desarrollados en colaboración con Estados Unidos en el combate al narcotráfico y en favor de la seguridad nacional. Hizo énfasis en la disminución de los homicidios dolosos y en el cierre de laboratorios de fentanilo. En términos taurinos «faena soberbia», entrega de orejas y rabo y vuelta victoriosa al ruedo con el aplauso de los asistentes.

Sin embargo, la presidenta opinó que el director de la DEA tiene doble discurso, pues semanas antes su postura era la contraria hablando de las ligas del gobierno con el crimen organizado. Es más, afirmó que ella estuvo en contra de mandar representante a la reunión de Argentina, pero la convencieron los integrantes del gabinete de seguridad nacional.

La política es un juego de espejos yuxtapuestos y de percepciones diversas y contradictorias. La realidad es que los principales problemas de México siguen siendo la inseguridad, el narcotráfico y la corrupción. Esto es lo que sufren los mexicanos de todos los niveles socioeconómicos a diario y en amplias zonas del país. La percepción de mucha gente es que se ha perdido el respeto a la ley y se carece de seguridad. No creen en las estadísticas, menos en los discursos.

Es un hecho, y tiene razón Claudia Sheinbaum, que nuestros vecinos tienen doble discurso: un día halagan y otro atacan. En la otra esquina, al mismo tiempo, nuestro vecino le quita la visa al hijo del expresidente López Obrador, Andy López Beltrán. Un acontecimiento político importante y una prueba para la presidenta, que primero calificó el asunto como un tema personal y, posteriormente, dando marcha atrás, afirmó que era un acto injerencista, defendiendo la soberanía nacional. Gobernadores, políticos y la estructura de Morena se unieron en contra del «agravio nacional».

Es un tema delicado porque la cancelación de las visas de políticos mexicanos los ha convertido en sinónimo de personajes ligados al narco o envueltos en escándalos de corrupción política, proclives a ser aprehendidos por la justicia americana.

El golpe está dado. Es un asunto delicado para la presidenta y para Morena, que podría dividirse por los duros que tomarán acciones en defensa de la soberanía y en contra del gobierno gringo. Para algunos, a López Obrador se le fue el momento; perdió la oportunidad de convertirse en mártir. Era el tiempo para salir a la palestra y, ante los medios nacionales e internacionales, defender la soberanía y el honor de su hijo.

Ante estos acontecimientos, el discurso del director de la DEA en Argentina puede ser de oropel, puro choro, y en realidad Trump estaría operando las acciones en contra de México con Rubio como su instrumentador. No nos equivoquemos: en política, la ingenuidad conduce al precipicio.

Trump quiere más y va por más: desmantelar los cárteles y aprehender a los narcopolíticos mexicanos. Esta es la verdadera alianza que quieren y buscan con Omar y Presidencia. La moneda está en el aire.

Roberto  Albores Guillén

Roberto Albores Guillén

Exgobernador de Chiapas

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