Colaborador Invitado

Pymes: el desafío que la revolución fintech aún tiene pendiente

La innovación financiera cobra sentido cuando simplifica la operación y no cuando incorpora nuevas tecnologías.

En México suele hablarse del dinamismo del ecosistema fintech a partir del número de empresas que lo integran o de la velocidad con la que incorpora nuevas tecnologías. Sin embargo, ¿cuántas de esas soluciones responden a las necesidades reales de las pequeñas y medianas empresas? La respuesta resulta relevante si se considera que, de acuerdo con el INEGI, las micro, pequeñas y medianas empresas representan 99.9 por ciento de las unidades económicas del país y generan alrededor de 7 de cada 10 empleos formales e informales. A pesar de ese peso en la economía nacional, muchas todavía enfrentan barreras para acceder a servicios financieros que respondan a las características de su operación.

La gestión del flujo de efectivo, la administración de pagos, el acceso a crédito, la tesorería o las operaciones con proveedores en distintos mercados forman parte de los retos diarios de miles de negocios. Con frecuencia, estas funciones requieren plataformas distintas, procesos poco integrados y costos adicionales que reducen la capacidad de crecimiento. En ese contexto, la innovación financiera cobra sentido cuando simplifica la operación y no cuando únicamente incorpora nuevas herramientas tecnológicas.

Las necesidades de este segmento también se reflejan en el acceso al financiamiento. La Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN) 2024, elaborada por la CNBV y el INEGI, identifica que todavía existen áreas de oportunidad para fortalecer el acceso de las empresas a productos y servicios financieros acordes con sus necesidades. En ese contexto, resulta interesante observar a las fintech que optan por la especialización. Ese es el caso de Grupo Klu, cuya oferta se concentra en soluciones como administración de flujo de caja, adquirencia, emisión de vales, crédito, tesorería y operaciones transfronterizas, con la posibilidad de que cada empresa utilice únicamente los servicios que requiere.

Ese enfoque refleja una realidad que durante años recibió poca atención. Las Pymes, un sector históricamente desatendido por la banca tradicional, no necesitan soluciones idénticas a las de las grandes corporaciones, pero tampoco productos limitados que obstaculicen su crecimiento. Requieren herramientas flexibles, escalables y capaces de acompañar distintas etapas de desarrollo.

La evolución del sector también plantea un cambio de prioridades. Hace algunos años la conversación giraba alrededor de la digitalización; hoy adquieren mayor peso factores como la seguridad operativa, el cumplimiento regulatorio y la integración de servicios. La competencia ya no depende sólo de lanzar nuevas aplicaciones, sino de ofrecer plataformas que reduzcan la complejidad financiera de las empresas.

La conversación sobre innovación financiera difícilmente estará completa mientras las pequeñas y medianas empresas continúen con opciones limitadas frente a sus necesidades de operación y crecimiento. El siguiente paso para el ecosistema fintech no depende únicamente de incorporar más tecnología, sino de dirigir esa capacidad hacia los segmentos que sostienen buena parte de la actividad económica nacional.

Voltear a ver a las Pymes deja de ser una oportunidad de negocio para convertirse en una condición necesaria para el desarrollo de un sistema financiero.

Alberto Djemal

Alberto Djemal

CEO de Klu

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