Colaborador Invitado

La resaca financiera de una gran fiesta deportiva

El 43% de los aficionados mexicanos aseguraron que gastarán más en comprar productos y servicios durante la temporada de partidos, según datos de Worldpanel by Numerator.

Los grandes eventos deportivos movilizan emociones, conversaciones y decisiones de consumo a una escala que pocas veces vemos. Para México, la próxima gran cita deportiva internacional representará también una importante oportunidad económica para comercios, negocios y consumidores. En medio de esta euforia, resulta indispensable reconocer que las decisiones financieras que tomamos al calor del juego seguirán vigentes mucho después del silbatazo final.

Durante semanas, la fiebre por la competencia y el espectáculo de cualquier torneo internacional impulsan a millones de personas a realizar gastos extraordinarios. Desde comprar una nueva pantalla inteligente o adquirir las camisetas oficiales, hasta los viajes, las reuniones sociales y las celebraciones en restaurantes o bares, el gasto de los hogares mexicanos fluirá con una velocidad inusual tanto en el entorno digital como en los comercios físicos. De hecho, el 43% de los aficionados mexicanos aseguraron que gastarán más en comprar productos y servicios durante la temporada de partidos, según datos de Worldpanel by Numerator.

Además, el evento traerá consigo la llegada de más de 2 millones de visitantes tan sólo a la Ciudad de México, entre turistas nacionales, internacionales e indirectos; es decir, personas que aportarán al consumo activamente en la capital, aunque no necesariamente asistan a los estadios. Con ello, la Canacope CDMX, prevé que la próxima gran fiesta del fútbol de selecciones deje una derrama económica de 81,000 millones de pesos a nivel nacional, de los cuales 16,940 millones de pesos serán exclusivamente en la capital del país.

Sin embargo, una vez que las luces de los estadios se apagan, los compromisos adquiridos permanecen. La realidad de las tarjetas de crédito utilizadas y de los esquemas de financiamiento contratados se hace evidente en la economía de las familias mexicanas. Según datos del reporte de Indicadores Básicos de Tarjetas de Crédito de Banxico 2025, el 27.2% del saldo de crédito opera bajo el esquema de meses sin intereses y, al sumar promociones con tasa preferencial, más de la mitad del saldo total (50.8%) se encuentra diferido, lo que refleja cómo aplazar los pagos se ha vuelto una constante en el presupuesto nacional.

Frente a este escenario, es común que las personas asuman ajustes de presupuesto con culpa o estrés, considerándolo simplemente como un error de “gasto desmedido”. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) del INEGI, las deudas y la falta de planeación para afrontar gastos imprevistos son dos de las principales causas de estrés financiero en México, afectando la calidad de vida de las personas.

Ahora bien, la alternativa que propongo poner en práctica va más allá de privarse de la celebración o el disfrute. El problema de raíz no es que las personas decidan gastar más para disfrutar de estos momentos memorables, ni tampoco que recurran al crédito para lograrlo. El verdadero riesgo está en hacerlo sin planificación, sin comparar opciones y sin entendimiento de nuestra capacidad de pago a mediano plazo.

La clave para mitigar esta presión consiste en anticipar estos picos de gasto sin comprometer nuestra estabilidad económica a largo plazo.

Con esto en mente, antes de tomar la decisión de asumir un nuevo compromiso financiero o adquirir un crédito para sumarse a la fiesta, recomiendo poner en práctica tres acciones concretas:

• Analizar con precisión el ingreso familiar: Antes de utilizar la tarjeta, se deben analizar los ingresos mensuales y los gastos fijos para determinar con exactitud qué porcentaje de los ingresos ya está comprometido con deudas previas o pagos indispensables.

• Evitar la acumulación de gastos “hormiga”: Aunque las ofertas de mensualidades bajas o meses sin intereses resulten muy atractivas de forma individual, acumular múltiples pequeños pagos mensuales termina por nublar la visibilidad sobre el impacto real en el presupuesto final de cada mes.

• Comparar el costo total de financiamiento: No hay que dejarse llevar únicamente por la inmediatez de la liquidez. Es crucial analizar las tasas de interés, las comisiones y las condiciones generales de las distintas opciones del mercado para elegir la alternativa más segura y transparente.

Al aplicar estos filtros, el crédito deja de ser visto como “dinero extra” para gastar de forma impulsiva, y se convierte en lo que verdaderamente debe ser: un respaldo estratégico y temporal para suavizar los picos de consumo.

La resaca financiera posterior a cualquier evento deportivo internacional debe transformarse en una oportunidad clave para fortalecer nuestra cultura financiera y adoptar mejores hábitos de planeación. Al final del día, la verdadera estabilidad económica de un hogar no se define durante la emoción de la fiesta deportiva, sino en la capacidad de consolidar un presupuesto ordenado.

Gustavo Romero Lima

Gustavo Romero Lima

Director General de Creditea México

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