Colaborador Invitado

La ENCIG 2025 y la realidad incómoda del sistema de salud

La ENCIG 2025 del INEGI lo confirma: seis de cada diez usuarios del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar no están satisfechos con el servicio recibido.

Tenemos la obligación de decir lo que es mentira y lo que es verdad (...) el compromiso con la verdad es un compromiso ético.

Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, 26 mayo del 2026.

En salud, los gobiernos suelen contar lo que se ve: hospitales inaugurados, consultas otorgadas, cirugías realizadas, médicos contratados, medicamentos comprados, etc. La obra se fotografía y la numeralia se presume mediáticamente. Pero hay otra métrica, menos vistosa y más incómoda, la del ciudadano que hizo fila solicitando atención médica, buscó su medicina y terminó pagando por fuera lo que el sistema público no le resolvió.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2025. Esta encuesta no es un instrumento de la oposición ni “infodemia”. Es un instrumento de un organismo autónomo que sirve para medir la evaluación que tiene la población sobre los servicios que brinda el gobierno. Es el termómetro que el propio Estado mexicano diseñó para medirse. Y el termómetro indica fiebre.

El hallazgo de fondo de la ENCIG 2025 en el rubro de salud es duro e incluso incómodo. México avanza en el discurso del derecho universal a la salud, pero tropieza en su operación cotidiana. La narrativa oficial habla de gratuidad, abasto, médicos suficientes y más infraestructura. La experiencia del usuario muestra medicamentos insuficientes, saturación, gasto privado y satisfacción limitada. Es la distancia entre una política pública anunciada y una política pública vivida.

De acuerdo con los resultados de la ENCIG 2025, para el IMSS que dirige Zoé Robledo, la población satisfecha con el servicio que brinda la institución es del 43.3%; para el ISSSTE de Martí Batres, es de 45.9% y para el IMSS-Bienestar de Alejandro Svarch, es de 47%. Expresado de manera sencilla seis de cada diez personas no se declaran satisfechas con la institución. ¿Por qué esta insatisfacción?

Ninguna institución pública alcanza 50% en disponibilidad percibida de medicamentos. El IMSS registra 42.8%; el ISSSTE 42.3%; y el IMSS-Bienestar, 34.1%. Dicho sin rodeos: el talón de Aquiles sigue siendo el abasto de medicamentos. Los datos de la encuesta contradicen la narrativa del 97% de abasto en los hospitales del IMSS o ISSSTE, o el 80% del IMSS Bienestar.

Saturación hospitalaria: En el IMSS, 81.7% de los usuarios percibe clínicas y hospitales saturados. En el ISSSTE, 75.5% y en el IMSS-Bienestar el problema ronda el 70%.

El IMSS merece lectura aparte. Es el corazón operativo del sistema público y aparece como la institución peor evaluada: calificación global de 6.29 (en una escala del cero al diez). Seis de cada diez de sus derechohabientes terminaron pagando un servicio privado por deficiencias en la atención. La dirección del IMSS puede mostrar numeralia de su estrategia 2-30-100, o bien, decir que “la honestidad da resultados”; pero si el usuario no encuentra medicamentos y paga por fuera, la historia oficial queda incompleta.

El ISSSTE tampoco sale bien librado. Su calificación global es de 6.49 y el pago privado por deficiencias de 58.5%. El IMSS-Bienestar (con sus matices) es quien da la cara por el servicio público de salud. Obtiene una calificación global relativamente mejor, 6.73.

El dato más delicado aparece al comparar estados federalizados (adheridos al IMSS-Bienestar) con los no federalizados. Los servicios estatales no federalizados tienen mejor calificación: 7.36 frente a 6.73 del IMSS-Bienestar. También superan al IMSS-Bienestar en medicamentos: 47.7% contra 35.3%; en médicos suficientes: 65.5% contra 58.4%; y en satisfacción: 57.3% contra 47%. Además, el pago privado por deficiencias es mayor en el IMSS-Bienestar: 55.7% contra 48.4%.

Como siempre, ante grandes coyunturas, el personal operativo en salud es el mejor evaluado. Médicos confiables: IMSS 69.7%, ISSSTE 70.8%, IMSS-Bienestar 73.1% y estados no federalizados 81.1%.

La salida no es negar los datos ni descalificar al termómetro. Es cambiar el tablero de mando de la forma de evaluar. Menos triunfalismo de numeralia y más indicadores basados en la experiencia de los usuarios.

La Cuarta Transformación tiene razón en una cosa: la salud debe ser un derecho, no una mercancía. Defender lo público no consiste en aplaudirlo aunque falle; consiste en hacerlo funcionar. La ENCIG no sepulta el ideal de un sistema universal. Sepulta la comodidad del triunfalismo. El termómetro marcó fiebre. Ahora falta saber si el gobierno quiere curar al paciente o discutir con el termómetro.

Nota metodológica

Base analítica: Microdatos de la ENCIG 2025, disponible en: https://www.inegi.org.mx/programas/encig/2025/

Ponderación: Los resultados utilizan el factor de expansión FAC_P18 (factor para población de 18 años y más).

Satisfacción considera las categorías muy satisfecho y satisfecho, excluyendo algo satisfecho.

Juan Manuel Lira

Juan Manuel Lira

Médico especialista y analista en salud

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