Muchos creen que el sueldo lo es todo y, aunque es muy importante, existen muchos otros elementos que forman parte de la remuneración de las personas; pagos que no están ligados al desempeño, otros que sí, y algunos más que nunca ves en efectivo, pero que, gracias a que te los otorga el lugar en el que trabajas, no tienes que hacer un desembolso para obtenerlos.
Entonces, ¿en qué me debo fijar al momento de aceptar una oferta laboral cuando pienso en lo que voy a ganar?
El sueldo base es el primero de los componentes que forman parte de un paquete de remuneración y es lo que se te pagará todos los meses, ya sea de forma semanal, quincenal o mensual; es decir, es la liquidez que tendrás en tu cuenta de nómina.
Después, le siguen los pagos garantizados. Estos pagos no están ligados con el desempeño que tengas en la organización, o sea, te los van a pagar por dos razones: la primera, porque están establecidos ante la ley; en México, son el aguinaldo y la prima de vacaciones; o bien, porque son altamente prevalentes en el mercado, como el fondo de ahorro y los vales de despensa. Estos pagos puedes recibirlos de manera mensual, como los vales de despensa, o una vez al año, como la prima de vacaciones o el aguinaldo.
El siguiente componente que forma parte de tu paquete de remuneración son los pagos variables. Estos, a diferencia de los pagos garantizados, sí están ligados directamente al desempeño que tengas durante el año o bien, al desempeño que tenga la organización, pago que vemos reflejado en la participación de los trabajadores en las utilidades de la empresa, la famosa PTU. Los pagos variables, sobre todo el bono de desempeño, nos ayudan a crear comportamientos positivos en los colaboradores, especialmente si tenemos una política de compensación variable formal, con metas alcanzables, que busque motivar a las personas y que ayude a la consecución de los objetivos organizacionales.
Hasta ahora hemos visto tres de los cinco componentes que forman parte de la remuneración de una persona, y todos ellos representan los ingresos en efectivo que se tendrán durante el año.
Pero, ¿qué pasa con los otros dos componentes?
En cuarto lugar, están los incentivos de largo plazo. Estos pagos típicamente son para los niveles ejecutivos y tienen como principal objetivo generar valor a la organización a lo largo del tiempo, además de que pueden funcionar como un arma de retención del talento clave. Los pagos de largo plazo, por lo regular, se pagan a más de tres años y los vemos reflejados en acciones, stock options, unidades de desempeño en efectivo, entre otras.
Y, en quinto lugar, pero no menos importante, están los beneficios. Estos son aquellos que nunca vas a ver en efectivo, pero que representan un ahorro para tu bolsillo gracias a que la organización en la que trabajas te los otorga. Entre los beneficios más comunes que podemos encontrar en el mercado están: seguro de gastos médicos mayores, seguro de vida, chequeo médico, el auto y, últimamente, se ha visto un incremento en la prevalencia del plan dental.
Ahora que ya sabes cómo se integra el paquete de remuneración, es importante que conozcas qué es lo que te otorga la organización de la cual formas parte, para que, el día de mañana, cuando recibas una nueva oferta laboral, no te dejes llevar únicamente por el sueldo base. Hay muchos elementos más que representan un ingreso para el bolsillo de las personas, pero que muchas veces no tenemos presentes.
Conocer todos los componentes de tu paquete de remuneración te permitirá tomar decisiones más informadas y valorar mejor lo que realmente estás ganando. Así, podrás negociar con mayor seguridad y entender el verdadero valor de tu empleo más allá del simple número que aparece en tu recibo de nómina.
