Colaborador Invitado

Autocuidado: una decisión inteligente para la salud y para la economía

En realidad, el autocuidado —bien entendido— es mucho más concreto: es la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas sobre su salud cotidiana.

Durante años, en México hemos hablado de la saturación del sistema de salud como si fuera un fenómeno inevitable. Más pacientes, más enfermedades crónicas, más presión presupuestal.

Pero pocas veces ponemos el foco en una de las herramientas más costo-efectivas para cambiar esa ecuación: el autocuidado.

Cuando se habla de autocuidado, es común que se le reduzca a un concepto casi idealista o meramente aspiracional, algo deseable pero difícil de aterrizar.

En realidad, el autocuidado —bien entendido— es mucho más concreto: es la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas sobre su salud cotidiana.

Desde prevenir una infección respiratoria, manejar adecuadamente el dolor o la fiebre, mantener una correcta higiene bucal, hasta cuidar la piel o identificar señales tempranas de alerta.

Son acciones simples, repetidas millones de veces todos los días, que tienen un impacto directo en la demanda de servicios médicos y, por ende, en el gasto público.

Basta observar qué ocurre cuando estas decisiones no se toman a tiempo. Un dolor mal atendido que termina en incapacidad laboral, una gripa que se agudiza por su convergencia con comorbilidades, una enfermedad crónica que avanza por falta de control oportuno o una mala salud oral que deriva en tratamientos largos y costosos, todo ello poniendo en riesgo la estructura y economía familiar y, por supuesto, la calidad de vida.

En todos esos casos, el sistema de salud entra tarde, de manera reactiva y con un costo muy superior. Prevenir, en cambio, suele ser más rápido, más barato y, sobre todo, más humano.

Desde una perspectiva económica, el autocuidado es una herramienta de eficiencia. Reduce consultas evitables, libera capacidad hospitalaria, disminuye complicaciones y permite que los recursos públicos se concentren en los casos que realmente lo requieren.

También impacta la productividad: menos días de incapacidad, menos ausentismo y una población más funcional en su vida diaria y laboral.

En este contexto, la reforma a la Ley General de Salud en materia de autocuidado, que hoy se encuentra lista para subir al pleno del Senado como última fase de su proceso legislativo, adquiere una relevancia especial al estar a punto de convertirse en realidad.

No es un gesto simbólico ni una declaración de buenas intenciones. Reconocer el autocuidado dentro de la Ley General de Salud implica algo muy concreto: destacar la importancia real del autocuidado en su contribución para reducir las inequidades en la salud, empoderar a las personas y sus comunidades y, así, mejorar la salud a lo largo del curso de la vida de toda la población.

Incorporar explícitamente el autocuidado en la ley contribuye a un sistema de salud más eficiente y sustentable, fomenta la alfabetización en salud empoderando a las personas para prevenir riesgos y favorece la corresponsabilidad entre personal de salud y pacientes en la atención de enfermedades.

Es una decisión congruente con la estrategia que sigue México en una lógica de largo plazo: menos reacción, más anticipación; menos gasto correctivo, más inversión inteligente.

La oportunidad que representa esta reforma en manos representa una enorme posibilidad de transformar la forma en la que vivimos y asumimos nuestra salud. La aprobación de la reforma referida ya es inaplazable.

Cada año sin avanzar en esta minuta significa más presión presupuestal, más complicaciones prevenibles, menos margen para invertir en aquello que sí es inevitable.

Avanzar en esta reforma construye un sistema de salud más sostenible, familias mejor protegidas y una economía menos presionada por costos que pudieron evitarse.

En un país con desafíos fiscales evidentes y un sistema de salud saturado, reconocer el autocuidado en la Ley General de Salud no es solo una decisión sanitaria: es una decisión inteligente de política pública.

Gustavo Ledesma

Gustavo Ledesma

Director de Corporate Affairs LATAM North-to-South en Kenvue

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