Colaborador Invitado

La bolsa mexicana no tardará en olvidarse de los aranceles

Se espera que cualquier noticia relacionada con los gravámenes, como la sentencia del Tribunal Supremo estadounidense o las negociaciones para el nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, haga oscilar las acciones al alza o a la baja.

Al margen de los temores relacionados con la guerra de Irán, que provocaron la corrección de la bolsa mexicana en el primer trimestre, los aranceles siguen siendo otro motivo de preocupación. Se espera que cualquier noticia relacionada con los gravámenes, como la sentencia del Tribunal Supremo estadounidense o las negociaciones para el nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, haga oscilar las acciones al alza o a la baja. Conviene ignorar ese ruido, porque el factor más determinante de la dirección de la renta variable son las sorpresas y los aranceles, bien conocidos por todos, carecen de la capacidad de sorpresa necesaria para impulsar o hundir las cotizaciones.

La fijación de tarifas a la importación siempre es negativa, sobre todo para el país que las impone, como demostró en 2025 el peor comportamiento relativo de las acciones estadounidenses frente a las mexicanas y las del resto del mundo. Cuando Donald Trump anunció sus disparatados aranceles en el llamado Día de la Liberación el año pasado, fue tal su extensión, magnitud y arbitrariedad que sacudieron los mercados bursátiles tan pronto como estos anticiparon los peores escenarios. Muchos asumieron que México, con superávit comercial respecto de Estados Unidos desde 1994, saldría muy mal parado.

Sin embargo, como señalé en mayo del año pasado, los obstáculos jurídicos y logísticos hacían presagiar una realidad más benigna. Así ocurrió, ya que el comercio internacional creció un 3.4% en 2025, según las cifras del Banco Mundial. En México, las exportaciones subieron un 7.6%; las dirigidas a Estados Unidos, en particular, lo hicieron un 7.7%. Este crecimiento se ha prolongado en 2026.

Incluso China, principal diana de los dardos de Trump, aumentó sus exportaciones en un 5.5% en 2025 pese a la caída de los envíos a Estados Unidos. Esto se debió a que las empresas encontraron formas de eludir los aranceles, como el transbordo de mercancías. Así, las exportaciones de China a sus vecinos del sudeste asiático se dispararon, y lo mismo ocurrió con las importaciones a Estados Unidos procedentes de los países miembros de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN, por sus siglas en inglés), concretamente un 29% interanual en febrero. ¿Casualidad? En absoluto.

No se puede dar marcha atrás a la globalización tan rápido. Son pocos los productos manufacturados que proceden en su totalidad de un solo país. Si un producto se diseña en Texas, se ensambla en Querétaro con maquinaria alemana y componentes de veinte países, ¿cuál es el país de origen a efectos arancelarios? Todo ello sin tener en cuenta el aumento de los transbordos y la evasión de gravámenes.

Es cierto que la anticipación de las empresas impulsó el comercio en 2025, pues, al prever los aranceles, se adelantaron y acumularon existencias. De ahí que las importaciones en Estados Unidos repuntaran un 52% anualizado en el primer trimestre, al tiempo que se llenaban los almacenes, para después hundirse un 35%, un 7% y un 2%, respectivamente, en los tres trimestres siguientes. En el resto del mundo se observó una dinámica similar.

Ahora se teme que las reservas se estén agotando. No obstante, las empresas llevan un año buscando formas de neutralizar el impacto de los aranceles, y aún encuentran maneras de seguir haciéndolo.

En abril de 2025, el Banco Mundial estimaba un gravamen medio en Estados Unidos del 28%. Para enero, ya había reducido su estimación al 17% y, después de haberse contabilizado todos los recargos, la tasa real se situó por debajo del 10%. Además, la sentencia del Tribunal Supremo reduce los recargos aún más. Siguen siendo lesivos, pero están muy por debajo de las temidas previsiones iniciales.

Al fin y al cabo, se han generalizado las exenciones. Estas benefician a más del 80% de las importaciones de Canadá y México y a más de la mitad de las procedentes de la UE.

El cierre de acuerdos comerciales también ha contribuido a la mitigación de su impacto. Al margen de todos los suscritos por Estados Unidos, la UE ha pactado con la India, el bloque del Mercosur y otros socios, entre los que se encuentra México desde enero de 2025. Por su parte, el Reino Unido ha limitado el alcance de muchos gravámenes y también ha alcanzado un acuerdo con la India. Es de esperar que se cierren nuevas alianzas.

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, prevista para el verano, se ha convertido en otra fuente de preocupación para muchos. El tono de las declaraciones se ha elevado, sobre todo las de los representantes de Trump que ponen en el foco a Canadá. Pero, el verdadero debate no gira en torno a una posible cancelación, sino a si el acuerdo se prorrogará más allá de 2036.

El supuesto revés que muchos auguraban por los aranceles no solo se ha retrasado, sino que no ocurrirá. Los mercados pronto se dieron cuenta en 2025, cuando pocos lo hacían, y pasaron página.

Las noticias sobre los aranceles no desaparecerán en 2026, pero no permita que le aparten del actual mercado alcista.

Ken Fisher

Ken Fisher

Fundador, presidente ejecutivo y codirector de inversiones de Fisher Investments

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