Colaborador Invitado

La suplantación de marca: un riesgo creciente para consumidores y empresas

Los delincuentes han perfeccionado sus técnicas. Uno de los métodos más comunes es el phishing: sitios web falsos que replican con detalle la imagen de páginas oficiales y capturan información personal y bancaria de los usuarios.

En la era digital, la confianza se ha convertido en uno de los activos más valiosos de las empresas. Bancos, comercios e instituciones invierten grandes recursos para construir reputación y cercanía con sus clientes. Sin embargo, esa confianza también se ha convertido en un arma de doble filo: los ciberdelincuentes la explotan para engañar y defraudar con métodos cada vez más sofisticados.

La suplantación de marca no es un fenómeno nuevo, pero sí alarmante. Hoy afecta tanto a consumidores como a compañías que enfrentan pérdidas económicas, disminución en ventas y un desgaste reputacional que puede tomar años revertir. De acuerdo con el estudio Impacto de los delitos financieros en México 2024, el 24 por ciento de las empresas mexicanas reportaron haber sido víctimas de perfiles falsos en redes sociales que se hicieron pasar por ellas. Otro 24 por ciento reconoció haber recibido correos electrónicos fraudulentos que imitaban a proveedores o empleados de confianza.

Los delincuentes han perfeccionado sus técnicas. Uno de los métodos más comunes es el phishing: sitios web falsos que replican con detalle la imagen de páginas oficiales y capturan información personal y bancaria de los usuarios. También proliferan perfiles falsos en redes sociales que copian logotipos, imágenes e incluso el tono de comunicación de las marcas, logrando credibilidad entre usuarios desprevenidos. A esto se suman los mensajes SMS, las conversaciones en WhatsApp y las llamadas telefónicas que, con urgencia simulada, se presentan como instituciones legítimas para obtener datos sensibles.

El problema está íntimamente ligado al robo de identidad. El informe de Unico México reveló un aumento de 63.2 por ciento en intentos de infiltración, un 49 por ciento más en circulación de identidades falsas y que 78 por ciento de los defraudadores actúa en múltiples instituciones a la vez. A este escenario se agregan vulnerabilidades internas en las organizaciones: poca supervisión de sus activos digitales, gestión deficiente de dominios, ausencia de planes de respuesta y baja capacitación del personal. Todo ello abre puertas que los atacantes saben aprovechar.

El resultado es claro: pérdida de confianza del consumidor, caída de ingresos, incremento de costos en seguridad y un deterioro de la reputación que afecta incluso a inversionistas y socios comerciales.

La respuesta no puede limitarse a reaccionar cuando el fraude ya ocurrió, la clave está en anticiparse. La ciberinteligencia permite pasar de la detección a la prevención, al identificar amenazas antes de que se concreten. En Silent4Business trabajamos bajo este enfoque, con servicios que incluyen el monitoreo constante de dominios, redes sociales y aplicaciones móviles, el análisis de campañas maliciosas y la simulación de adversarios para prever cómo actuarán los delincuentes. También rastreamos intentos de suplantación en la web y en la dark web, lo que nos permite ofrecer un panorama completo, más allá de simples alertas.

No hay que olvidar que la suplantación de marca no distingue entre sectores. Desde la banca hasta el comercio electrónico, pasando por universidades o aseguradoras, todas las organizaciones que interactúan digitalmente con sus usuarios son vulnerables. Por eso la respuesta debe ser colectiva, con mayor colaboración entre empresas, autoridades y consumidores para detectar, reportar y neutralizar estas amenazas. Al final, la confianza en el entorno digital depende de garantizar la autenticidad de cada interacción.

Layla Delgadillo

Layla Delgadillo

CEO y fundadora de Silent4Business

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