Óscar Mario Beteta
El mensaje para 2024 es claro: la gente quiere una cara nueva con un Proyecto de Nación consistente, incluyente y viable, impulsado por un político que rompa los estándares de los usos y las costumbres.
En la convicción de que la sociedad anhela un verdadero cambio político-electoral que vaya más allá de los partidos y los políticos tradicionales, Gustavo de Hoyos Walter, expresidente de la Coparmex, se aventura en la posibilidad de encabezarlo autodesignándose como candidato ciudadano.
La lectura que él hace del sentir colectivo es correcta: la gente está decepcionada y enojada; frustrada y harta de las élites que han conducido al país desde siempre y que, en cualquier partido, con actos camaleónicos o circenses, se han perpetuado; quiere, como millones de ciudadanos, una mudanza real.
La sociedad, a fuerza de sufrir una y otra vez por años las mismas prácticas de partidos y políticos, que ven únicamente por sus intereses, ha tomado conciencia de qué y quiénes son realmente, y qué es lo que han hecho con, y desde el poder.
Con esa práctica como una constante, puede suponer fundadamente que el año entrante, en que se disputarán la Presidencia y cientos de puestos electivos, todos cuantos aspiren a ocuparlos, le ofrecerán solución inmediata a todos sus problemas.
Pero por experiencia, sabe muy bien que lo harán solamente durante las campañas; por unos días, se mostrarán notoriamente accesibles, amables y hasta divertidos. “Escucharán” y “verán” a todos para asegurar su triunfo.
Pero por las muchas veces que ha ocurrido, sabe también que, pasados los comicios y encumbrados, se llenarán de arrogancia y se contagiarán de demencia; ya no mirarán ni oirán a nadie y desaparecerán de sus agendas todos los “compromisos” que hubieren contraído mientras buscaban el sufragio a su favor.
Esa amarga experiencia se ha reeditado por casi un siglo y la población ya está cansada. Partidos y políticos han sido lo mismo siempre; por ambición, han escalado el poder sólo para manipular, mentir y amasar enormes fortunas. Los líderes partidistas, verdadero oligopolio y dueños absoluto de la facultad de postular, han secuestrado la democracia. La usan únicamente para su conveniencia.
Ante eso, la necesidad colectiva de cambio ha sido expresada en las marchas del 13 de noviembre y el 26 de febrero pasados. El deseo de que la rapacidad y la corrupción paren verdaderamente, es generalizado y patente.
El mensaje es claro: quiere una cara nueva en el máximo poder, con un Proyecto de Nación consistente, incluyente, viable, impulsado por un político que rompa los estándares, los usos y las costumbres. El “grito silencioso” es: ¡ya no más de lo mismo!
Pero lamentablemente ese personaje no puede ser un independiente porque no tiene la plataforma partidista.
En las manifestaciones de urgencia democrática, es donde aparece el momento para actuar. Pero la gente que pugna por un vuelco, no impulsará a alguien que sólo lo haga de buena fe. Se requiere de un personaje cuyo historial personal, moral y profesional convenza a las mayorías y que, junto con un equipo de colaboradores preparados, experimentados y honestos, provoque el punto de inflexión que tanto desea y requiere el país en su conjunto.
¿De qué sirve que se “respete el voto” para seguir igual… o incluso empeorar?
Sotto Voce.– Hay preocupación entre algunos funcionarios porque llenar el Zócalo el próximo 18 de marzo para conmemorar un año más de la expropiación petrolera, no se ve fácil, pues habrá “puente” y costará una fortuna movilizar a miles de personas… Mauricio Vila Dosal sigue brillando. La Convención Bancaria, que por primera vez se celebra fuera de Acapulco, inaugurada por AMLO en Mérida, le dará una proyección tan indiscutible como envidiable al gobernador de Yucatán hacia la candidatura presidencial… Con prudencia, recato y madurez, el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca, no se arredra ante el hecho de que Tesla no se haya establecido en el estado y continúa promoviéndolo activamente para atraer más inversiones nacionales y extranjeras.