Colaborador Invitado

México, un año más en curso de colisión

Este no es el camino que la mayoría queremos para México por más que nos digan que el presidente es popular y que esta es la gran transformación soñada.

Se acaba un año más y estas fechas siempre nos invitan a la reflexión sobre lo bueno y malo ocurrido en los últimos 12 meses, aunque me temo que no hay mucho que festejar, pareciera que estamos más en curso de colisión que en el de mejorar la vida de los mexicanos.

Quizás el hecho más lamentable de los últimos días es que nuestra joven democracia, que tanto trabajo costó construir y que requería fortalecimiento, ha sido destruida con el impulso absolutista de AMLO y de sus seguidores en el Congreso. Con esta antidemocrática imposición nos acercamos más a los regímenes populistas totalitarios, que a los democráticos respetuosos de las libertades; estamos más cerca de Rusia, Cuba y Venezuela que del mundo civilizado.

Definitivamente este no es el camino que la mayoría queremos para México por más que nos digan que el presidente es popular y que esta es la gran transformación soñada. Si tan soñada fuera una transformación de este tipo, nos podríamos preguntar, por qué a las personas no le gusta vivir en países de opresores tiranos, sin libertad y llenos de violencia. ¿Quién no ha conocido a alguien que haya tenido que dejar Venezuela, Cuba u Honduras, buscando una mejor situación de vida? ¿Por qué nuestros migrantes no se van a estos países en lugar de a Estados Unidos, si ya vivieron la tan deseada y buscada transformación?

Otro factor que este año siguió avanzando fue el desfalco del dinero que tenía ahorrado el gobierno en diversos fondos, reservas e instituciones: ese dinero ya se acabó, fue malgastado en obras faraónicas que no parecen dar ningún fruto, en subsidios sin fondo como el de Pemex, o robado en las diversas tramas corruptas como la de Segalmex. Hoy ya no contamos con estos recursos, por lo que el gobierno se ha seguido endeudando con diversos préstamos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El colapso económico fruto de todas estas malas decisiones pareciera estar cerca, pero el actual gobierno buscará que sea el próximo presidente a quien le toque resolver las consecuencias de estas acciones.

Además, hemos acumulado más de cuatro años de escuchar a diario un discurso cargado de odio, resentimiento y violencia, que nos ha llevado a una polarización en la cual, estamos con ellos o estamos contra ellos. ¿No se supone que deberían gobernar para todos? La violencia de esta polarización solo ha generado más violencia, al grado que México es el país más peligroso para ejercer el periodismo, los ciudadanos vivimos en un constante miedo por la inseguridad y el actual sexenio es el que lleva más muertes violentas desde la Revolución Mexicana.

¡Los mexicanos no nos merecemos a nuestro actual gobierno! Nadie votó por el regreso del presidencialismo imperial y la 4T nos ha demostrado con hechos que sus verdaderos anhelos siempre fueron que regresáramos al PRI absolutista de los años 70 en el que creció López Obrador.

Hemos perdido un año más la oportunidad de ser un mejor país, de hecho hemos retrocedido a pasos agigantados, pero mientras haya verdaderos mexicanos dispuestos a evitar la destrucción de nuestra patria habrá esperanza para nuestro país, las nuevas generaciones tenemos el reto de reconstruir México con ellos, sin ellos o a pesar de ellos.

* Profesor de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana

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