Colaborador Invitado

Los símbolos del poder y la magia de la política

López Obrador está ocupado en construir y montar la tramoya del teatro donde presentará su propuesta de candidatura de Morena para la presidencia de la República.

Nuestra historia es la crónica de una incansable travesía para construir destino. Como todas, con tropiezos y desventuras, con victorias y realizaciones, con derrotas y humillaciones, con días luminosos y noches frías y oscuras. Ha habido de todo en el tráfago de la vida.

Nuestro balance es positivo. México es un país libre y soberano; construimos la República y la democracia nos hace libres. Nuestra enorme diversidad humana es la fuerza de nuestra identidad.

Los mexicanos debemos estar orgullosos de nuestro origen. El encuentro de dos mundos y la fusión de dos grandes culturas. El mundo fantástico de Rulfo no nos es ajeno, su ambiente mítico y los fantasmas de Comala habitan en el fondo del interior de nuestras almas.

La política mexicana es producto de nuestra idiosincrasia, anidan misterios, símbolos, máscaras y sincretismos. Origen y destino: López Obrador es prototipo y resultante de este acontecer histórico. Le gustan la distracción y el entretenimiento políticos. Está ocupado en construir y montar la tramoya del teatro donde presentará su propuesta de candidatura de Morena para la presidencia de la República.

El futuro nos alcanzó. La sucesión está adelantada y su marcha es irreversible. Las y los prospectos, los de ahora y los que vendrán, inyectarán energía, coraje y determinación para lograr posicionarse en las preferencias de las encuestas y obtener la gracia del gran elector; riesgos múltiples, atajos y despeñaderos por doquier.

Para el presidente no será una tarea fácil. Es su última jugada. Va con todo. Está en juego su destino. A partir de ya, el grado de complicaciones será creciente y las asechanzas estarán a la vista. En sentido figurado, la tierra y el cielo con sus catástrofes y el infierno político definirán el nombre y rostro de la asunción morenista.

El presidente está atrapado por esta realidad, su margen de maniobra no es amplio ni corredizo, sino corto y escurridizo. La impronta marcará el ritmo, la cadencia y la definición de la candidatura. Hasta ahora, sus tapados-destapados se reducen a tres prospectos importantes: Claudia Sheinbaum, Adán Augusto y Marcelo Ebrard.

Hoy no es mañana. Todo cambia. López Obrador, que ha conminado a Biden a invitar a todos a la Cumbre de las Américas sin excluir a nadie, estará obligado, por congruencia y presión política, a invitar a Ricardo Monreal a la fiesta y, por razón histórica y necesidad política, a Lázaro Cárdenas Batel.

Estamos en un mundo mágico. Al gran elector le gustan el juego de máscaras y el manejo de espejos. Le atraen el azar y la quiromancia.

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