Post-verdad Digital

Twitter en manos de Elon Musk

Twitter es el primer frente de batalla de las ideas y las ideologías, por eso todos quieren el control, dice Jesús de los Ríos.

Enorme revuelo mundial causó el estira y afloja que culminó con la venta de Twitter a Elon Musk, el magnate dueño de Tesla y Space X. Durante los últimos 30 días, se generaron 8.2 millones de menciones y 98.8 millones de interacciones en todo el mundo. La conversación se fue moviendo del “intento de toma hostil” de la compañía como muchos calificaron, a la “píldora venenosa” de la que hablaba el board de Twitter y que supuestamente impedía a Musk adquirir suficientes acciones para controlar a la compañía y finalmente a la súbita decisión de venderla. Sin embargo, lo más importante de esta historia es que vuelve a poner a discusión el tema de la libertad de expresión a través de las redes sociales.

Para dar contexto a este tema recordemos un poco los orígenes de esta red social. La definición original de Twitter era ser un espacio de “microblogging”, en el momento de su nacimiento los blogs como lugar de expresión de los usuarios eran muy populares en el mundo digital ya que permitían a cualquieraescribir textos tan largos como quisieras, Twitter buscaba una mayor inmediates y más interacciones y lo logró limitando la capacidad de las “entradas del blog” a solamente 140 caracterespor post, esta idea ayudo a su rápida popularización entre usuarios que subían actualizaciones sobre su vida diaria, opiniones y ocurrencias, pero con el paso del tiempo fue perdiendo el interés del segmento que buscaba una socialización digital más activa, visual y privada.

De hecho, hubo un momento en que se especulaba que Twitter estaba por desaparecer, paradójicamente fue el propio Donald Trump, al que finalmente le cerraron su cuenta, quién revivió a la red social con sus escandalosos tuits diarios, se podría decir que Trump gobernó a tuitazos durante su presidencia, marcando una tendencia mundial entre los gobiernos, políticos, periodistas, sociedad civil, líderes de opinión, empresarios y opinadores del mundo. Así es como Twitter se volvió la red social favorita para hacer política, de ahí su enorme importancia hoy en día para la opinión pública.

Twitter es el primer frente de batalla de las ideas e ideologías, por lo que a todos les importa el control de las narrativas en este medio, factor que ha fomentado la aparición de los bots y trolls que tratan de artificialmente de inclinar la balanza de las opiniones, los cuáles según Musk, va a desaparecer de Twitter.

Todo lo anterior nos lleva al temor expresado por varios: ¿a qué se refiere Elon Musk cuando habla de que no limitará la libertad de expresión en esta red social? De entrada, nos da a entender que actualmente en Twitter se limita la libertad de expresión de alguna forma. Muchos recordaron cuando la empresa decidió eliminar el perfil de Donald Trump con el argumento de que incitó a los hechos violentos realizados por sus seguidores en el Capitolio cuando perdió la elección. Acto que fue visto por un sector importante de la sociedad norteamericana como una censura a la libertad de expresión. En mi opinión Trump sí incitó a la violencia, pero de fondo la duda que dejó este hecho fue: ¿Por qué una empresa dueña de una plataforma de comunicación digital, cuyo contenido y valor es generado por la propia comunidad, tiene el poder de decidir hasta dónde llega la libertad de expresión de sus usuarios, no debería ser el estado quien regule eso?

La interrogante anterior es muy probable que algún día se resuelva en tribunales de Estados Unidos, pero, qué pasa con la libertad de expresión en un estado totalitario como China, o qué se hace con mandatarios como López Obrador y su familia, cuya primer reacción fue pedir a Elon Musk que elimine a todos los”bots” críticos a su gobierno, ambos casos nos recuerdan que el límite de libertad de expresión nunca debe ser lo que beneficia a los poderosos.

Entre las reacciones más importantes ya hay varias declaraciones de instituciones políticas como la Unión Europea, que advierten sobre las regulaciones ya existentes en su comunidad, las cuales deberán seguir siendo acatadas como hasta el momento. En Estados Unidos se especula que a los competidores del dueño de Tesla les preocupa cómo va a ejercer el nuevo poder que tiene ahora sobre la opinión pública, tambiénhay varios artículos en medios importantes que mencionan que este es el final de la era de lo “políticamente correcto” y una afectación a los movimientos más progresistas que podrán ser atacados sin censura alguna. El portal YouGov publicó una encuesta en que el 54% de los republicanos aprueban la compra de Elon Musk, mientras que solo el 7% de los demócratas están de acuerdo. Claramente esta compra se ve como algo positivo para la derecha política en nuestro vecino del norte.

Incluso la libertad de expresión debe de tener algún límite, pero definirlo no es cosa sencilla, por lo pronto veamos qué es lo que verdaderamente quiere y puede hacer Musk, no olvidemos que él también tiene intereses políticos y económicos derivados de la actividad de sus otras empresas.

*Jesús De los Ríos es profesor de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana

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