Colaborador Invitado

Estamos sometidos al arbitrio de la violencia y la sin razón

Los responsables de la política de las grandes potencias no están a la altura de las circunstancias, que exigen grandeza y una visión de estadista y de futuro.

El mundo está mal. Los responsables de la política de las grandes potencias no están a la altura de las circunstancias, que exigen grandeza y una visión de estadista y de futuro. La conducción política global deja mucho que desear; exhibe gran déficit moral y desprecio a la vida.

Es increíble lo que está pasando. La invasión de Rusia a Ucrania es un acto criminal condenable por el concierto de naciones. Una ofensa a la inteligencia y, sin duda, una degradación humana. Estamos sometidos al arbitrio de la violencia y la sin razón.

Es un hecho lamentable, lastimoso y de gran preocupación colectiva. Amenaza la convivencia pacífica. El mundo esta en crisis, asediado por la pandemia, la parálisis económica y la inseguridad. La muerte se ha llevado a millones de seres humanos; la falta de crecimiento económico provocando desocupación y angustia social; y para colmo, la delincuencia tomando el lugar de la autoridad en muchas naciones. Un verdadero coctel explosivo.

Ante esta dramática realidad, somos tan irresponsables y bárbaros de provocar la guerra y engrosar el arsenal de muertos. En un parpadear, en un instante, ante la necesidad y urgencia de unirnos y sumar toda nuestra energía y sabiduría para superar nuestro agobio y hacer frente a nuestros grandes problemas, ponemos en riesgo la paz mundial. ¡Que pronto nos olvidamos de la tragedia de la Primera y Segunda Guerras Mundiales y del Holocausto y los millones de muertos y los campos de concentración de los Nazis!

Ante el incendio reaccionamos atizando el fuego. El mundo gira en desorden y a un ritmo precipitado. Es el signo de los tiempos, el producto del desgaste de las instituciones creadas en la postguerra; es urgente su transformación y ubicarlas en la nueva realidad y exigencias del momento histórico.

El triunfo de los aliados y la derrota de Hitler cambió la relación de fuerzas y el reagrupamiento del poder. Las potencias vencedoras se repartieron el mundo de entonces y establecieron un pacto secreto de someterse y respetar la nueva geopolítica, con desprecio de la soberanía de las naciones.

La desintegración de la Unión Soviética y la caída del muro de Berlín dio un giro sorpresivo de cambio y la posibilidad de establecer un nuevo orden mundial, más libre y soberano. La invasión rusa a Ucrania es, en el fondo, el intento de volver al pasado y rescatar la vieja hegemonía soviética y también, hay que decirlo, proteger su seguridad nacional.

Las consecuencias económicas, sociales y políticas serán incalculables. Está en riesgo el futuro de la nueva generación. ¡La guerra fría más caliente que nunca!

Los organismos internacionales no tuvieron la capacidad de evitar la invasión de Rusia a Ucrania. Los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Alemania fracasaron es sus negociaciones y a su vez, han respondido con otra guerra: la comercial, económica y financiera de consecuencias insospechadas y delicadas para la economía mundial. Los más perjudicados serán los países en vías de desarrollo. Se generará mayor pobreza, desestabilización política, falta de gobernabilidad y brotes de insurgencias guerrilleras.

Roberto  Albores Guillén

Roberto Albores Guillén

Exgobernador de Chiapas

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