Víctor Soulé, presidente y director general de EY México.
El 2021 cerró como un año en el que las repercusiones causadas por la pandemia de Covid-19 continuaron. Sin embargo, el avance en los programas de vacunación a nivel mundial, las nuevas tecnologías y los ambiciosos objetivos para combatir el cambio climático, demuestran que tenemos razones para ser positivos. Por ello, las empresas y organizaciones que utilicen la experiencia obtenida en los últimos dos años para reflexionar, transformarse y comprometerse con un crecimiento orientado a un propósito, estarán bien posicionadas para aprovechar las ventajas que existen ante la incertidumbre que posiblemente continuará durante 2022. Sin duda se ve la luz al final del túnel, pero aún hay un tramo de retos y desafíos por atravesar.
En medio de toda esta situación económica, social y geopolítica abundan las oportunidades, y aquellos con ambiciones audaces, que están dispuestos y preparados para acelerar sus transformaciones comerciales a través de la tecnología, los datos y su gente, pueden posicionarse para superar a los competidores y desbloquear nuevas fuentes de creación de valor.
Desde mi perspectiva, las transformaciones exitosas se basarán en implementar tecnología a gran velocidad e innovación a escala, además de colocar a las personas en el centro de la toma de decisiones. Lo anterior, respaldado por un compromiso con la sostenibilidad y un claro sentido de propósito para ofrecer valor a largo plazo tanto para las empresas como para sus partes interesadas.
Los temas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) continúan ocupando un lugar destacado en la agenda de los líderes empresariales de todo el mundo. Desde la emergencia climática hasta la injusticia social, es mucho lo que las empresas pueden y deben aportar para hacer del mundo un lugar mejor.
Al poner a la gente en el centro de la estrategia empresarial, los líderes deben considerar las tendencias que llegaron para quedarse como los esquemas de trabajo híbridos, los espacios seguros, equitativos y diversos, el bienestar de los colaboradores tanto a nivel físico como emocional, prioridades que deben verse casi con el mismo peso que los retos de cumplimiento, regulatorios y financieros, así como el conocimiento de un consumidor más empoderado e informado.
Nos podemos dar cuenta de que cada vez existen más señales por parte de los consumidores para cumplir con su promesa de pagar más por productos y servicios que sean sostenibles. Si bien el cierre de esta brecha de expectativas brinda oportunidades significativas, los líderes empresariales necesitan un plan coherente para garantizar que pueden superar los principales desafíos relacionados con la entrega de productos y servicios verdaderamente sostenibles, y conectar con sus consumidores a través de los canales y las tecnologías adecuadas.
Las organizaciones han utilizado los últimos dos años de agitación inducida por la pandemia para echar otro vistazo a sus objetivos. En muchos casos, esto ha llevado a reconocer que las viejas formas de hacer las cosas ya no son viables. Sin embargo, también se reconoce que lo que se avecina es todavía un trabajo en progreso.
Darse cuenta de esa ambición actual requiere de la adopción de un enfoque radicalmente diferente para conectar la estrategia, las transacciones, la transformación y la tecnología, donde el diseño y la entrega se informan mutuamente en cada paso.
Estamos en la fase inicial del año, una oportunidad para que los líderes de negocio replanteen su camino al éxito y la consolidación.