Colaborador Invitado

Impuesto mínimo global, el reconocimiento a una economía sin fronteras

Hay mucha expectativa por parte de las grandes multinacionales, porque esto ya es tema consensuado entre las economías más relevantes del mundo.

Brenda García, socia de Tax Policy and Administration en PwC México

Una vez que exista mayor definición

sobre esta medida impositiva, México

deberá analizar aspectos como las

adecuaciones o la eliminación de los

impuestos indirectos a servicios digitales

El impuesto mínimo global es una medida novedosa que reconoce la existencia de una economía sin fronteras. Hoy, de manera electrónica, podemos adquirir los productos en Estados Unidos, en China o en cualquier otra parte del mundo. Además, profesionistas de cualquier latitud pueden ofrecer sus servicios a cualquier país. En esa misma línea, esta medida impositiva es el reconocimiento de que han dejado de existir ciertas barreras comerciales y hace latente el replanteamiento de la actual situación fiscal del mundo.

De acuerdo con el documento Desafíos fiscales derivados de la digitalización, publicado por la OCDE, empresas multinacionales generan beneficios sin tributar en los países donde los originaron. Y es que, derivado de la digitalización, las organizaciones pueden realizar negocios sin tener presencia física y el valor se encuentra principalmente en bienes intangibles. Asimismo, el documento especifica que las actuales normas de la fiscalidad internacional datan de la década de 1920, lo cual nos indica que un cambio significativo podría ser necesario.

El pasado mes de julio, durante la reunión del G20, los ministros de finanzas aprobaron un plan que busca reformar las regulaciones fiscales internacionales para garantizar que las empresas multinacionales paguen un porcentaje justo de impuestos dondequiera que operen, según información del organismo. Este acuerdo podría ayudar a tener un mayor balance fiscal. Se trata de eliminar la variación de competitividad entre los países, provocada por tasas impositivas muy bajas −además, se podría incrementar la atracción de nuevo capital−. Otro de los objetivos es que las naciones tengan una mayor diversidad de fuentes de ingresos en su actividad de recaudación.

El acuerdo se sustenta en dos pilares clave: en el primero se busca reasignar algunos derechos tributarios de las empresas multinacionales para trasladarlos a los países donde originaron sus beneficios −según la OCDE, al año, podrían reasignarse por lo menos 100 mil millones de dólares−. En el segundo, se busca establecer un impuesto mínimo global de por lo menos 15 por ciento. Esto podría aportar anualmente 150 mil millones de dólares a nivel mundial.

Este acuerdo es considerado por las autoridades como positivo para México, ya que buscaría reducir la evasión fiscal y, por supuesto, incrementar la recaudación. Un aspecto también relevante es que el anuncio del acuerdo muestra que nuestro país está manteniendo una coordinación con el resto de las naciones. En este sentido, ya hemos implementado muchas de las recomendaciones del proyecto de la OCDE para evitar la Erosión de la Base Imponible y Traslado de Beneficios (BEPS, por sus siglas en inglés), presentado en el año 2015. México también es pionero, por ejemplo, en el impuesto a los servicios digitales, junto con otros países como Francia.

Es cierto que aún no se tienen los detalles de cómo estaría diseñado este impuesto mínimo global, ni cómo se aplicaría. Sin embargo, se espera tener mayor definición del acuerdo para el próximo mes de octubre, cuando se llevará a cabo la siguiente reunión. Uno de los puntos a discutir podría ser el porcentaje del impuesto. Por otro lado, recordemos que para el año 2022 podríamos observar cómo las reglas se estarían adecuando a cada país y cómo podría llevarse a cabo la coordinación entre naciones. La implementación inicial de este acuerdo se espera para el año 2023.

En el caso particular del país, deberemos analizar aspectos como la fiscalización del impuesto que sea atribuido a México, las adecuaciones o la eliminación de los impuestos indirectos a servicios digitales entre otras cuestiones necesarias para alinearnos al esquema de tributación internacional. Una vez que el acuerdo tenga definición a nivel global, contaremos con las condiciones necesarias para adecuarlo en el país.

Por el momento, para las empresas es importante mantenerse informadas del avance de las negociaciones a nivel internacional. Hay mucha expectativa por parte de las grandes multinacionales, porque esto ya es tema consensuado entre las economías más relevantes del mundo. En este sentido, analicemos los detalles una vez que los tengamos a mano y no tomemos decisiones de manera prematura.

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