Colaborador Invitado

Por un México de oportunidades

Este 6 de junio, los mexicanos debemos dejar claro en las urnas el país que queremos.

Estoy plenamente convencido que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador pudo haber sido el mejor de la historia moderna de nuestro país.

Su primer discurso, a las afueras del hotel Hilton, me generó cierta confianza ya que el camino que trazaba a partir de ese momento: llamando a la reconciliación, respetando la democracia, la libertad y la estabilidad económica y la autonomía del banco central, incorporando los rasgos particulares de su propuesta, aparentemente sería un transitar a un gobierno de izquierda, pero abierto a la democracia y al desarrollo económico.

Un segundo discurso, pocas horas después, en la plaza del Zócalo dirigido a sus militantes no fue en la misma línea que el primero y nos dejó una segunda impresión de ambigüedad.

Recuerdo también haber escuchado comentarios de importantes empresarios diciendo que este hombre podría haber roto con el “capitalismo de cuates” y la vinculación con los poderes fácticos, eliminando canonjías y privilegios.

Por otra parte, el poner énfasis en la necesidad de mirar a los pobres y establecer su situación como una prioridad del Estado, de su gobierno y de sus políticas “por el bien de todos, primero los pobres”, aunado a la posibilidad de revisar todo lo que habíamos hecho como mexicanos y particularmente como empresarios por aquellos que más nos necesitan, me parecía por demás la gran oportunidad de hacer un México grande, promoviendo el desarrollo para generar oportunidades y empleos dignos. Un escenario por demás virtuoso que nos permitiría como país crecer en desarrollo y oportunidades con un énfasis en la eliminación de la pobreza.

La realidad a mayo del 2021 todos la conocemos, la podemos ver en los indicadores económicos relacionados con la inversión y el empleo. Hoy se muestra el poder usado para destruir lo que habíamos construido en nuestra joven democracia, instituciones ciudadanizadas que no dependieran de los caprichos sexenales, protección y cuidado de los derechos humanos, los abusos del poder sobre la sociedad indefensa.

Lo más grave es que tenemos a un hombre que desde la presidencia sale todos los días por la mañana a confrontar a todos aquellos que no piensan como él, con quienes disienten, a polarizar criticando y señalando con el dedo, emitiendo juicios desde el poder. Ha cerrado el diálogo y se ha aliado a nuevos poderes fácticos y corruptos.

Desde COPARMEX siempre hemos estado dispuestos al diálogo el cual no ha encontrado eco con el Ejecutivo. Se han encontrado algunas vías a través de funcionarios llegando a acuerdos, pero muy lejanos de lo que realmente necesita nuestro país.

Como empresarios seguimos dispuestos a dialogar para construir, pero estamos también convencidos de que éste 6 de junio los mexicanos debemos dejar claro en las urnas el país que queremos. Elegiremos un país que vea al futuro desde lo bueno que hemos construido o uno en el que sólo se destruya sin avanzar; un México sin oportunidades o uno que avance generándolas. Por eso señalamos que este 6 de junio, #participovotoexijo. #OpiniónCoparmex

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