Colaborador Invitado

Muchas sectas

La libre interpretación de la Sagrada Escritura conduce a la multiplicidad de las sectas. La historia lo demuestra.

Por Cristóforo Gutiérrez L.C.

Me tocó la suerte de encontrarme en Munster de Westfalia. El motivo, aprender mejor el alemán como instrumento para conseguir una tesis doctoral en teología.

La zona de Munster tiene más de dos millones de habitantes. Un lugar estupendo para recorrer en bicicleta los alrededores llenos de bosques, riachuelos, castillos y casas solariegas antiguas. Ni qué decir de sus numerosas iglesias. Algunas fueron construidas ya en el siglo trece y otras hermosamente restauradas después de la Segunda Guerra Mundial. Llama poderosamente la atención la fachada del Cabildo de la ciudad, donde se firmó el documento de la Paz de Westfalia, que puso fin a la guerra religiosa de los 30 años y consagró el principio “Cuius regio eius et religió”. En resumidas cuentas, el que fuera gobernante determinaría la religión de los súbditos, de su territorio.

Con todo, lo que más me impresionó en esa ocasión fueron las jaulas de hierro colgadas en lo más alto de la torre de la iglesia de San Lamberto. Ahí habían estado colgados los cadáveres de los líderes del movimiento anababtista. Los anabaptistas partían del principio luterano que la fe es la que nos salva. La experiencia nos dice que los niños no manifiestan la fe, no la tienen, entonces, el bautismo de los niños es inválido, no tiene frutos. Todos los que habían sido bautizados de niños deberían bautizarse de nuevo, profesando su fe. Ana en griego quiere decir de nuevo y baptista hace referencia a la obligación del bautismo.

Parte de este movimiento se transformó en una rebelión violenta y armada. Lograron apoderarse de la ciudad de Munster, mataron al obispo y comenzaron a gobernar la ciudad. Instituyeron una especie de comunismo y aprobaron la poliginia, la posibilidad de tener varias esposas. Vino la reacción de los católicos. Lograron reconquistar la ciudad. Mathyss y sus seguidores quisieron imitar la gesta de Gedeon. Con trescientos guerreros se lanzaron al ataque para romper el cerco de la ciudad y todos fueron masacrados. Los católicos recuperaron la ciudad. Torturaron y ajusticiaron a los líderes principales que se encontraban en Munster. Después colgaron sus cadáveres en lo alto de la iglesia de San Lamberto, en unas jaulas de hierro. Todavía se encuentran en la altura esas jaulas.

Lutero tuvo que constatar con mucho desagrado que sus principios provocaban la división. La interpretación libre de la Sagrada Escritura resultaba en enseñanzas que él no aprobaba y contradecían lo que hasta la fecha se había mantenido, el bautismo de los niños. Se rompía una tradición antiquísima y Lutero intentaría justificarla. Pero el principio básico ya estaba puesto. Cada uno puede leer e interpretar la Sagrada Escritura, el Espíritu Santo es el inspirador.

Calvino observaba: Es muy importante que no llegue a los siglos futuros ninguna sospecha de las divisiones que existen entre nosotros. Es ciertamente muy ridículo que después de haber roto con todos, nosotros estemos en tan poco acuerdo entre nosotros, desde el inicio de nuestra reforma (Citado por Daniel Rops).

Lutero suprimió la función y autoridad de los sacerdotes, obispos y del Papa. Redujo la Tradición y las tradiciones a una simple costumbre humana, desechable. El Papa no tendría la misión de garantizar la verdadera enseñanza del mensaje de Cristo. San Pablo llegó a decir: si un ángel os enseñara un evangelio distinto del que yo os he predicado, anatema sit, merece la condena. Hay un depósito de la fe que hay que guardar y garantizar.

En la actualidad hay más de doscientas sectas en México. En EU más de dos mil. No es de extrañar. Pueden surgir y surgirán otras muchas más. Si cada persona o pastor protestante se siente inspirado por Dios, nos puede presentar y predicar su visión del mensaje evangélico. Pero como dice el dicho latino, “tot capita tot sententiae”. Tantas las cabezas, tantas las opiniones. Puesto el principio de la libre interpretación de la Sagrada Escritura tienen que multiplicarse las interpretaciones, aunque a veces no coincidan o se contradigan.

Los católicos tenemos un guía, un faro de la verdad en Roma. Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia. A ti te daré las llaves de la iglesia y lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

Desde los inicios de la historia de la Iglesia han surgido las herejías, las interpretaciones erróneas. El Sumo Pontífice, los obispos en comunión con el Papa, los concilios han sido la clave y la garantía para mantener la rectitud e integridad de la fe verdadera.

Una de las cosas que más recalcó Jesucristo al salir de este mundo fue la unidad en la fe y en el amor. Se lo pidió ardientemente a su Padre. Consérvalos en la unidad. Y no se refería sólo a una unidad espiritual, sino práctica en la vida de la Iglesia.

Tantas y tantas sectas probablemente no realizan ese deseo de Cristo sobre la unidad de los cristianos. La iglesia católica ora y busca llegar a esa unidad para poder presentar integro el evangelio de Cristo. La credibilidad del mensaje de Cristo está en juego. Los así llamados evangélicos o cristianos no tienen una autoridad que garantice la rectitud y veracidad del mensaje cristiano. La libre interpretación de la Sagrada Escritura conduce a la multiplicidad de las sectas. La historia lo demuestra.

Las guerras entre católicos y protestantes, y de los protestantes entre sí lo demuestran claramente. Puesta a la prueba, observa Vittorio Messori, por sí sola, la Escritura mostraba su verdadero rostro, no como manual mágico para responder  a todos los interrogantes, sino como un “borrador”, un indicador de grandes direcciones confiado a una comunidad (y escrito por esta comunidad, si bien de forma inspirada, y por esta comunidad conservado, interpretado) para que hiciera de él no un libro muerto, sino un inspirador de vida, “bajo la guía de un Magisterio de hombres vivos”.

Quizás ahora comprendas por qué hay tantas sectas.

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