Clemente Ruiz Duran

El complicado cierre de 2023

Se requiere de un esfuerzo de planeación mayor para reducir los efectos negativos del cambio climático.

Al entrar al mes de noviembre, vemos con asombro cómo la furia del huracán Otis devastó a Acapulco, provocando muertes, desapariciones y destrucciones materiales. Haciendo patente que es una zona que requería de protección, la cual no se le había brindado, ya que es un lugar de reincidencia catastrófica como lo atestigua el paso del huracán Paulina, que fue un ciclón tropical que tocó tierra en Acapulco el 8 de octubre de 1997, siendo uno de los más mortíferos, destructivos y costosos. Ambos dan testimonio de la necesidad de un reordenamiento territorial que permita reducir los daños, dado que a quien más perjudica es a los grupos de más bajos ingresos. No se hizo nada para reestructurar el puerto ni por parte del gobierno federal, ni estatal, ni municipal, para evitar que cuando se presentara un nuevo fenómeno natural como Otis no perjudicara a los grupos más vulnerables. Esta falta de planeación urbana ha estado ausente y hemos tenido que presenciar este nuevo evento catastrófico, que ha costado vidas y ha impactado la operación de uno de los centros turísticos más importantes del país, que alojó en 2022 a 4.6 millones de turistas, por arriba de Ciudad de México, que alojó a 4.2 millones; Guadalajara, 2.2 millones; y Cancún, 1.7 millones. Esta fractura se presenta en un momento crítico, puesto que es justo antes de las vacaciones de fin de año y dejará sin empleo a miles de personas que estaban en la prestación de servicios turísticos y en la construcción.

Sobre los efectos de cambio climático el lunes pasado, Rebeca Grynspan, secretaria general de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), señaló al dictar la Cátedra Raúl Prebisch “el sufrimiento que vemos a nuestro alrededor es un recordatorio de lo que está en juego cuando perdemos de vista el largo plazo, cuando dejamos atrás a la gente y perdemos la capacidad de ponernos en los zapatos del otro. Lo que vemos es un aviso de lo que podría ser el mundo en 2030, si fracasan los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. A lo que agregó “Allá fuera, millones de personas están sufriendo, las crisis económicas en cascada, el Covid-19, los implacables desastres climáticos, la guerra, la geopolítica y las insoportables cargas de la deuda están poniendo en cuestión el tejido mismo de nuestra sociedad global”.

Esta situación hace que el cierre de 2023 se convierta en un fin de año atípico, en donde las condiciones meteorológicas pueden continuar afectando al sureste del país. La temporada de huracanes de 2023 comenzó el 1 de junio y terminará el 30 de noviembre, por lo que se espera que se formen más ciclones. En los últimos 50 años, México ha sido impactado por 270 ciclones tropicales, 170 de los cuales han impactado las costas del Pacífico y 100, las costas del Golfo de México y a la península de Yucatán.

En la temporada de huracanes 2023 se previeron 22 ciclones tropicales en el Atlántico y 16 en el Pacífico. Dos de estos ciclones alcanzarían la categoría 5, la más alta en la escala Saffir-Simpson. ¿Cuántos huracanes quedan en 2023? Hasta el momento en el Pacífico se han formado 15 ciclones tropicales, de los 16 como mínimo pronosticados para esta temporada de huracanes 2023. En el Atlántico, en cambio, ya se superó la cifra. De los 16 que se pronosticaron, se han desarrollado 19 al día de hoy. Esto da cuenta de cómo el cambio climático está afectando al país.

Esta delicada situación ha encontrado al país con buenos resultados en sus finanzas públicas, las cuales hasta el mes de septiembre se vieron fortalecidas por el buen desempeño de la economía. En cuanto a la economía mexicana, durante el tercer trimestre del año se observó un buen desempeño en los principales indicadores macroeconómicos, lo que sugiere que el crecimiento del país estará alineado con la estimación publicada en los Criterios Generales de Política Económica 2024. El Indicador Global de la Actividad Económica acumuló once bimestres consecutivos de crecimiento, con un aumento entre julio y agosto de 0.6 por ciento, con cifras ajustadas por estacionalidad. Además, el valor observado en agosto representó el nivel más alto desde que se tiene registro.

La demanda interna continuó consolidándose como el pilar del crecimiento económico, impulsada por el aumento de los salarios reales y el efecto de la apreciación del peso frente al dólar estadounidense. En este contexto, durante el segundo trimestre de 2023, el consumo privado registró un crecimiento de 1.0 por ciento, con cifras ajustadas por estacionalidad. En cuanto al empleo, al cierre de septiembre, el IMSS contabilizó 757 mil nuevos puestos, acumulando 39 meses consecutivos de incrementos. Por su parte, durante el tercer trimestre, los salarios reales registrados por el Instituto mostraron un crecimiento de 5.7 por ciento anual. La inflación se desaceleró por octavo mes consecutivo, al ubicarse en 4.5 por ciento anual en septiembre. Así, al tercer trimestre, la inflación general promedio se ubicó en 4.6 por ciento, mostrando una mejora respecto al 5.7 por ciento observado en el trimestre previo.

En esta perspectiva se perfila un cierre de año afectado por el cambio climático, pero cuyas consecuencias podrán ser enfrentadas por el buen desempeño de la economía y la fortaleza de las finanzas públicas. La tarea pendiente que tiene el país es establecer las tareas necesarias para enfrentar el cambio climático que llegó para quedarse. Se requiere de un esfuerzo de planeación mayor para reducir los efectos negativos del cambio climático, los cuales se presentarán progresivamente. El paradigma será planeación de mediano plazo, en este caso 2024-2030.

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