Clemente Ruiz Duran

Una mirada hacia el sur

Empresarios nacionales y extranjeros hicieron ver que el proyecto del Tren Interoceánico en el Istmo de Tehuantepec es una oportunidad para fortalecer a la región de América del Norte.

El pasado viernes 22 de abril se realizó una reunión en el fuerte de San Juan de Ulúa, en el puerto de Veracruz, con el fin de presentar los avances que existen en el proyecto del Tren Interoceánico en el Istmo de Tehuantepec. Lo interesante de la reunión fue la inclusión de representantes de Estados Unidos y Canadá, así como empresarios de grandes empresas nacionales y extranjeros haciendo ver que el proyecto es una oportunidad para fortalecer a la región de América del Norte, a través del comercio trans-ístmico. Las entidades federativas participantes Veracruz, Oaxaca y Chiapas han mantenido un rezago frente al crecimiento nacional, su PIB por habitante se ha rezagado en los últimos veinticinco años, en 2020, el de Veracruz representó sólo el 67,8 por ciento del PIB por habitante del país; el de Oaxaca, el 46,2 por ciento, y el de Chiapas, el 34,5 por ciento. Es una región que no ha logrado empatarse con el resto de la economía y poco ha sido el esfuerzo para impulsar su desarrollo. A este proyecto se añade la puesta en marcha de programas para apoyo de algunos países de Centroamérica, lo que llevó a que en la reunión el embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, señalara que es voltear a ver a los más desfavorecidos, señalando que es una “mirada hacia el sur” que busca incluirlos en el desarrollo estratégico de América del Norte.

Lograr que el proyecto entre en operación antes de que termine la Administración requiere de mucha coordinación, ya que es un tiempo corto que demanda conjuntar esfuerzos con el sector productivo del país para que empresas nacionales y extranjeras se instalen en los parques industriales que se están construyendo a lo largo de la ruta del tren interoceánico. De ahí la relevancia de que se haya invitado a la reunión a empresarios de grandes empresas nacionales y extranjeras con el fin de motivarlos a participar en el proyecto. Se les dio la palabra a Francisco Garza, presidente de General Motors México; Patrick Ottensmeyer, presidente de Kansas City Southern México; y Sandhya Ganapathy, Presidente de EDP Renewables para América del Norte. El primero de ellos comentó: “estamos sumamente emocionados de trabajar con ustedes, ya nos reunimos con los dos gobernadores para hablar del proyecto del desarrollo del Istmo de Tehuantepec, y queremos seguir conectando a México con el resto de América del Norte de una manera más eficiente, muchas gracias por esta invitación y enseñamos seguir trabajando con usted para lograr este cometido”. En su turno, el presidente de EDP Renewables señaló: “queremos formar parte de ese esfuerzo, trabajando con usted en la transición, ya vi las turbinas eólicas en Oaxaca, los miles de millones de inversión que hemos hablado y precisamente queremos formar parte, queremos ayudar a México, a América del Norte a trabajar juntos para hacer líderes del mundo en esta transición, ansiamos trabajar con usted, con su gobierno, con su equipo para fomentar el uso de energía solar, eólica, crear más oportunidades de manera sostenible”. El embajador estadounidense señaló: “vemos con optimismo este proyecto y otros esfuerzos que vamos a estar haciendo en Centroamérica, esta región de las Américas, ahí es donde está el futuro de la economía también de la democracia, entonces no podemos fallar, tenemos mucho que hacer”, recalcó.

El esfuerzo logístico que se requiere realizar es sumamente importante no sólo para México como un proyecto de desarrollo regional, sino que se han dado las condiciones para que la renovación de la infraestructura aterrice en un gran proyecto comercial a nivel internacional. Adicionalmente a la renovación ferroviaria, que incluirá trenes de carga y de pasajeros, se está preparando diez polos de desarrollo para generar núcleos de actividad que impulsen la fabricación de manufacturas claves, se ha pactado ya con varias empresas su instalación en la región, entre otras, se ha acordado con la industria automotriz producir localmente vagones para el mismo ferrocarril, para lo cual se ha pactado construir instalaciones para ocupar uno de los espacios industriales.

Se mencionó en la reunión que un sustento clave de este proyecto radica en la construcción de un oleoducto y un gasoducto, que permitirán resolver el problema del comercio de combustible, ya que barcos tan grandes como los que transportan 650.000 m3 de crudo (unos 4,1 millones de barriles), no pueden cruzar el Canal de Panamá y tienen que realizar un viaje hasta el Estrecho de Magallanes para pasar del Golfo de México al Pacífico. De esta forma, la construcción del oleoducto se convierte en un elemento clave para la industria petrolera de Estados Unidos ya que un proyecto de esta naturaleza es una pieza clave para transportar los excedentes de petróleo y gas natural que el vecino del norte obtiene en los estados del Golfo de México para comercializarlos en la costa oeste o en su caso exportarlos a los países asiáticos. En esta perspectiva, el proyecto se verá reforzado por este tráfico asegurando una rentabilidad aceptable al proyecto del Istmo.

Este proyecto es clave para la región de América del Norte y es importante que los canadienses y estadounidenses lo ven como un proyecto común que fortalecerá a la región y por lo mismo, es de esperarse que se mencione como un esfuerzo de cooperación en la Cumbre de las Américas que será en unas cinco semanas en Los Ángeles. De igual forma, es un proyecto que beneficiará a Centroamérica ya que se desarrollará un tren desde Salina Cruz para que se pueda conectar con Guatemala. Es un proyecto ambicioso que permitirá un rediseño estratégico del sur de nuestro país, y abre la puerta para una consolidación hemisférica.

COLUMNAS ANTERIORES

Reestructuración del poder y la economía global
El verano de 2022: desencuentros y conflictos

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.