La población mexicana se adentra en la fase más rápida de envejecimiento de su historia. Ello supone retos tan grandes como inéditos. Pero la magnitud del desafío contrasta con la vacuidad de la política del gobierno federal en la materia. Veamos.
La semana pasada se publicó el Programa Nacional de Población (PNP) 2026-2030, a cargo de la Secretaría de Gobernación, que cuenta con el Consejo Nacional de Población (Conapo), una institución fundamental para comprender la dinámica demográfica.
El diagnóstico demográfico es nítido. Subrayo diez observaciones:
1) La tasa de crecimiento poblacional ha disminuido de forma drástica, de 3.2 por ciento al año en los setenta, cuando el total de habitantes se duplicaba cada dos décadas, a 1 por ciento en la actualidad.
2) De 1970 a la fecha, la esperanza de vida ha aumentado en 15 años. Hoy es de 75.85 años (79.24 en mujeres y 72.74 en hombres).
3) El número de integrantes por hogar viene disminuyendo: es de 3.3 en promedio, de 3.5 en los hogares de jefatura masculina y 3 en los de femenina. Cada día hay más mujeres que no desean tener hijos.
4) El “bono demográfico es una oportunidad irrepetible”, que se da cuando hay más personas en edad productiva (15 a 64) que en edades dependientes (niños y adultos mayores). Mas es “inminente el cierre de la ventana de oportunidad demográfica”, pues hacia 2034 habrá más personas mayores que niñas y niños.
5) La población entre 30 y 59 años continuará siendo mayoría hasta 2070, pero para que ello se aproveche, hay que impulsar la educación, el empleo formal, la salud, la seguridad social y el desarrollo regional.
6) “México tendrá una estructura de población con una elevada proporción de personas mayores que serán más longevas y tendrán una menor descendencia”. La pirámide demográfica ha dejado de tener una base amplia (coloquialmente puede decirse que se veía como un chocolate “Kiss” de lado) para ser más ancha en las edades avanzadas (la vista lateral de un bombón).
7) La heterogeneidad regional también está presente en la demografía: mientras en la Ciudad de México hay más viejos que niños desde 2019, eso ocurrirá en el Edomex en 2031 y en Chiapas hasta 2055.
8) La población con frecuencia se ubica en zonas de alta marginación o elevado riesgo medioambiental. En 184 mil localidades rurales de menos de dos mil quinientos habitantes vive el 20 por ciento del total. En localidades de transición rural-urbano (2 mil 500 a 14 mil 999 habitantes) vive cerca de 15 por ciento. Y más de dos terceras partes viven en ciudades, 13 con más de un millón de habitantes.
9) En México pesan cada vez más las enfermedades crónico-degenerativas (como la diabetes y las cardiovasculares), lo cual exige ampliar los servicios de atención especializada y de rehabilitación “ante el aumento de la supervivencia y la prevalencia de condiciones crónicas o discapacidades asociadas”.
10) Aunque en el territorio nacional hay migración de retorno, migración de tránsito e inmigración y refugio, hay un saldo migratorio neto negativo (117 mil personas al año).
Del panorama anterior se desprende la necesidad de generar empleos formales, sin los que no habrá pensiones contributivas para millones de personas adicionales que llegarán a la edad de retiro. Se requiere, también, extender y reestructurar el sistema de salud para una población cada día más envejecida y con enfermedades persistentes. Debe construirse, además, un amplio sistema de cuidados.
Para ello es imperativo, en primer lugar, destrabar el crecimiento económico, pues el estancamiento hace imposible el desarrollo de una sociedad que requiere expandir el empleo formal y los ingresos fiscales.
Pero a la hora de definir la política, el PNP no incorpora cifra alguna sobre crecimiento económico, la generación de empleo formal o los recursos fiscales que harán falta para enfrentar el reto demográfico. No explica cómo se concibe el sistema de cuidados ni se incluye un solo dato para medir su avance o cobertura.
Tras presentar una realidad compleja, los indicadores del Programa de Población muestran una inquietante falta de ambición: buscan aumentar la población ocupada con acceso a la seguridad social de 39.5 en 2024 a 41.1 por ciento en 2030; incrementar la demanda satisfecha de métodos anticonceptivos modernos de 82.7 en 2022 a 84 en 2028. O reducir las viviendas en rezago habitacional de 21.85 a 20 por ciento en 2030.
El reto demográfico de México es mayúsculo, un antónimo de la política propuesta.