Carlos Serrano Herrera

El final del ciclo de subidas de la Fed está cerca

La Fed insiste en que son necesarias más subidas en las tasas porque si bien la inflación ha disminuido considerablemente, todavía está por encima del objetivo de 2.0 por ciento.

En su más reciente decisión, la Fed no modificó la tasa de política monetaria, manteniéndola en un rango de entre 5.00 y 5.25 por ciento. Esto después de diez aumentos consecutivos, en lo que ha sido el ciclo de subidas más pronunciado en los últimos 50 años. Sin embargo, tanto en el comunicado y en las proyecciones de sus miembros, como en la comparecencia de su presidente el día de ayer ante el Congreso, la Fed ha dejado claro que el ciclo de subidas no ha terminado. En las mencionadas proyecciones subyacen dos subidas más, cada una de 25 puntos básicos que llevarían la tasa a niveles de entre 5.50 por ciento y 5.75 por ciento.

Una pregunta que surge es, si se tiene la certeza de que vendrán más subidas, ¿por qué pausar en junio sólo para reanudar en julio o septiembre? La institución mencionó que dicha pausa era necesaria para observar los efectos que hasta ahora la política monetaria ha tenido en la inflación. Me parece que no es una explicación convincente pues la referida pausa únicamente les permitirá analizar un dato más de inflación, insuficiente para determinar si ya se ha llegado al nivel de postura monetaria deseado.

Creo que la decisión se explica más por consideraciones de estabilidad financiera. El aumento de tasas, en conjunto con una deficiente supervisión y una pésima gestión de riesgos, desembocó en la insolvencia de varios bancos medianos y pequeños, entre los que destaca el Silicon Valley Bank. Estos episodios de insolvencia generaron salidas de depósitos de varios bancos y un apretamiento en las condiciones crediticias. La Fed atacó estos problemas mediante facilidades de liquidez, pero me parece que antes de reanudar el ciclo de subidas quiere cerciorarse que el sistema está robusto y que los aumentos no traerán más episodios de problemas bancarios.

La Fed insiste en que son necesarias más subidas porque, si bien la tasa de inflación ha disminuido considerablemente (de 9.1 por ciento en junio de 2022 a sólo 4.0 por ciento en mayo pasado) dicha tasa está todavía significativamente por encima del objetivo de 2.0 por ciento; al mismo tiempo, la inflación subyacente, que ofrece una mejor medida de la tendencia de mediano plazo, persiste en un elevado 5.3 por ciento. Por otra parte, la Fed piensa que es complicado que la tasa de inflación disminuya de forma más marcada mientras el mercado laboral siga mostrando fortalezas elevadas. Y es que, en efecto, dicho mercado está todavía sobrecalentado con una tasa de desempleo, que, si bien subió en el último mes, se ubica en 3.7 por ciento, uno de los niveles más bajos de los últimos 40 años.

Por lo anterior, me parece que la Fed aumentará la tasa de política monetaria una vez más en julio para llevarla a un rango de entre 5.25 y 5.50 por ciento, con lo que alcanzará el nivel terminal del presente ciclo de apretamiento monetario. Esto por varias razones. Primero, si bien es cierto que a pesar de haber subido la tasa en 5.0 puntos porcentuales la inflación todavía es elevada, no hay que perder de vista que la política monetaria actúa con rezagos que pueden ser de hasta 18 meses, con lo cual todavía no hemos visto todo el efecto que dichos aumentos tendrán sobre la inflación. Segundo, hoy un porcentaje importante de la inflación se explica por los elevados niveles de los componentes de rentas y rentas imputadas: de los 4.0 puntos porcentuales de inflación del mes de mayo, 2.7 se explican por estos componentes. La inflación de rentas es un indicador rezagado pues incorpora rentas firmadas en el último año. Pero si observamos las rentas más recientes, vemos que ya están bajando. Por lo anterior, en BBVA Research creemos que la inflación en Estados Unidos seguirá disminuyendo de forma más marcada para ubicarse en 3.5 por ciento a final del año, dando a la Fed el espacio para ya no subir más a partir de julio. Ahora bien, llevar la inflación a 3.0 por ciento a partir de ahí será un proceso relativamente inercial. Pero bajarla de 3.0 a 2.0 por ciento será muy complicado mientras el mercado laboral siga apretado. Por ello, creo que a partir de julio la Fed mantendrá las tasas en niveles elevados por un periodo prolongado lo cual eventualmente resultará en aumentos en la tasa de desempleo y, posiblemente, una recesión.

El autor es economista en jefe de BBVA México.

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