Benito Solis

¿Realmente el incremento al salario mínimo produce inflación?

La economía ha caído en una fuerte desaceleración debido a los mayores costos de producción que tienen las empresas, como es el mayor costo de la mano de obra.

Durante mucho tiempo se había pensado que incrementos salariales importantes provocan inflación, por lo que se aceptaba que este sería el costo social de elevar el ingreso de los trabajadores. Es decir, se subían los salarios a pesar de la inflación; sin embargo, esto propiciaba crisis económicas. Así sucedió en 1982 cuando se dieron incrementos del 10-20-30 por ciento a los sueldos, lo que provocó fuertes devaluaciones, culminando con una gravísima crisis e inflaciones superiores al 100% anual y la quiebra del sistema bancario, el cual fue expropiado.

En ciertos países no se elevan los sueldos mínimos de manera desproporcional para evitar este tipo de crisis económicos. Destaca el caso de Suiza, nación que tiene uno de los ingresos de los trabajadores más elevados del mundo, pero donde no existe el salario mínimo. Esto es debido a que consideran que tendría graves efectos en la economía, como sería desempleo y pocos incentivos para trabajar, entre otros. En este país la mayoría de las decisiones se toman por los ciudadanos en elecciones y referéndums, destacando que en meses pasados la población volvió a rechazar, una vez más, imponer salarios mínimos por ley.

En México se han tenido incrementos en los sueldos mínimos en los pasados años y parece que su impacto en inflación fue muy reducido o incluso nulo. Por lo mismo ahora se ha aprobado además de elevar los salarios, reducir la jornada laboral de 48 horas semanales a solo 40 horas, aunque de una manera paulatina a lo largo de varios años. Por lo mismo, se repite el debate de sí los incrementos en salarios mínimos tienen un impacto o no en la inflación.

Para poder resolver esta duda es necesario identificar el proceso de como los mayores salarios impactan a las empresas. Mayores salarios fijados por las autoridades y la reducción en la jornada laboral incrementan de manera clara los costos en los negocios. Para evitar la reducción en sus utilidades, o incluso evitar pérdidas, lo deseable sería repercutir estos mayores costos en los precios de los productos de las empresas. Sin embargo, esto solo es posible siempre y cuando no tengan caídas en sus ventas, en cuyo caso las pérdidas pueden ser mayores. Pero lo anterior no depende de las mismas, sino de la capacidad de los consumidores para seguir adquiriendo los bienes a los mayores precios. En la medida en que el poder adquisitivo de los consumidores se mantenga igual, entonces no se podrá repercutir el aumento de los costos porque provoca caída en las ventas. En este caso, mayores salarios sin incremento en la productividad o reducción en otros costos no se reflejarán en mayor inflación, pero sí en más desempleo y en menor actividad económica.

Este es el caso de los que está sucediendo en México. La economía de nuestro país ha caído en una fuerte desaceleración debido a los mayores costos de producción que tienen las empresas, como es el mayor costo de la mano de obra. A esto habría que agregar el mayor precio de la gasolina y el gas comparada con el que tienen nuestros competidores en el extranjero, de la energía eléctrica, de los impuestos, de la regulación excesiva, etc.

En algunos países en el pasado, los mayores salarios se compensaban con mayor gasto público y emisión de circulante, lo cual evitaba que las empresas tuvieran pérdidas importantes. Sin embargo, esto se reflejó en incrementos relevantes en la inflación, como ha sucedido en Turquía y en Venezuela, en Brasil, en Argentina e incluso en México en el pasado. La mayor inflación destruye el proceso de asignación de recursos basado en las modificaciones en los precios, lo que provoca graves crisis financieras y económicas.

En nuestro país, en la actualidad se ha logrado una menor inflación por el extraordinario buen manejo realizado por el Banco de México, lo cual incluso ha propiciado la actual fortaleza del peso. Sin embargo, para evitar que los salarios mínimos mas elevados se reflejen en mayor desempleo y recesión es necesario que las empresas reduzcan otros costos. Algunas posibilidades son ajustar las tablas del impuesto a la renta, que sean deducibles los pagos de la seguridad social, reducir los precios de los energéticos, reducir el déficit fiscal para que las tasas de interés sean más bajas, etc.

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