Las cosas en Pemex están que arden. La estrategia para recortar personal de confianza y adelgazar la estructura ya comenzó a sentirse en filiales estratégicas y en niveles altos de la petrolera.
De acuerdo con fuentes cercanas, la administración Juan Carlos Carpio no solamente está despidiendo a personal de confianza con alto nivel de especialización técnica y financiera, sino que está obligando a otros a aceptar plazas de menor nivel salarial con la misma carga de responsabilidades, o incluso más.
Documentos entregados a este espacio dan cuenta de los movimientos de plazas, con bajas de entre dos hasta siete niveles dentro del escalafón de Pemex, con la promesa de respetar la antigüedad dentro de la empresa estatal.
Los firmantes no tienen opción, “copelan o cuello”. Pemex tiene la sartén por el mango. Una cosa es recortar empleos, como lo hacen todas las empresas del mundo, pero otra muy diferente es degradar a quienes sacan la chamba. No hay razón que valga.
Recordemos que como parte del Plan Estratégico de Pemex 2025-2035, el Consejo de Administración aprobó la cancelación de 3 mil 51 puestos de confianza, equivalentes al 14 por ciento del total de su plantilla laboral, con la finalidad de ahorrar más de 4 mil millones de pesos anuales.
A partir de ahí, la petrolera ha aplicado recortes periódicos, que por cierto, no se han traducido en mejoras ni operativas, ni mucho menos financieras, como se prometió en repetidas ocasiones, e incluso, desde la conferencia mañanera de la presidente Claudia Sheinbaum.
La estrategia de Pemex es dura, considerando los lamentables resultados operativos en la mayor parte de las actividades de la petrolera. Y una estrategia que por cierto, no toca al sindicato, con quien en septiembre pasado pactó un histórico aumento salarial de 7.5 por ciento. Ojalá la producción de crudo, la ganancias por refinación, y en general la productividad de la compañía, se elevaran en esa misma proporción.
Ni las transferencias y apoyos financieros gubernamentales —que este año serán de casi 271 mil millones de pesos— han podido mejorar la situación en la petrolera nacional.
En el primer semestre de este año Pemex reportó pérdidas por casi 2 mil 350 millones de dólares. La producción de crudo lleva más de dos años estancada en 1.6 millones de barriles diarios. Las refinerías operan a menos de la mitad de su capacidad. Por mencionar algunos tristes indicadores.
Tenemos un Pemex cada vez más chico en un país que promete ser más grande, que tiene un ambicioso Plan México, que defiende la soberanía energética… algo no cuadra.