Energía con H al Final

Dios nos libre de estar como… ¿Alemania?

Ante la emergencia surgida por la baja en el suministro de gas natural por parte de Rusia, esta semana Alemania anunció que volverá a encender las plantas de carbón.

En 2011 cuando Alemania se erigió como el líder mundial de la transición energética hacia un mundo que opere con base en energías renovables, nadie pensó que 11 años después, el Energiewende (como llamó a esta ambiciosa iniciativa), se vería nublada por el contexto geopolítico relacionado con la alta dependencia que tienen la mayoría de los países de Europa por el gas ruso.

Ante la emergencia surgida por la baja en el suministro de gas natural por parte de Rusia, esta semana Alemania anunció que volverá a encender las plantas de carbón, que juró dejar atrás con el Energiewende, para poder satisfacer sus necesidades energéticas.

No obstante, la potencia mundial, líder de Europa, imponente economía y ejemplo de desarrollo, anunció además que tendrá que racionar entre sus habitantes el consumo de gas natural, pues hoy la mayoría del gas que consume proviene de Rusia, y solo una pequeña parte de Noruega.

Por más que quiso aclarar el contexto de la medida tomada por Alemania, y a la que se sumaron otros países, la Comisión Europea trató de matizar el anuncio, sin embargo, el mensaje era claro: energía a cualquier costo, y nadie los culpa.

Pero en todos lados se cuecen habas. A la par de la crisis alemana, Estados Unidos batalla para contener el precio de los combustibles.

Luego de haber solicitado que se investiguen las ganancias de las petroleras por la venta de gasolinas tan caras, y después de haber liberado reservas de un millón de barriles diarios para intentar suprimir el alza en el crudo, el presidente Joe Biden solicitó al Congreso que autorice eliminar los impuestos a la gasolina en todo el país, lo que aliviaría el precio de la gasolina unos cuantos centavos, luego de que en algunas gasolineras de Los Ángeles, el precio rebasara los 7 dólares por galón, más de 30 pesos por litro.

Así, las opciones para domar la gasolina se agotan. y a diferencia de México, Estados Unidos no tiene empresas estatales a través de las cuáles dirijan subsidios. A pesar de ser una nación autosuficiente en materia energética, su gobierno no tiene control sobre los recursos.

La apretada posición en la que se encuentran ambas potencias mundiales pone sobre la mesa la necesaria reflexión acerca de la riesgosa dependencia energética de otros países. ¿Qué tanto conviene a las naciones producir lo que consume su población?, a la luz de la situación de Alemania y Estados Unidos, no hay dudas de que la soberanía energética es más que un asunto de ideología.

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