Históricamente las mujeres han estado subrepresentadas en los puestos directivos superiores y en la sala de juntas de todas las industrias, y aún más en los sectores relacionados con la energía. Aquí unos datos.
Según un análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en conjunto con la Agencia Internacional de Energía (AIE), con datos de poco menos de 2 mil 500 empresas clasificadas en sectores relacionados con la energía, las mujeres representan poco menos de 14 por ciento de los altos directivos, con una posición más fuerte en el sector de los servicios públicos. Excluyendo este último renglón, las mujeres ocupan menos de 12 por ciento de los puestos de liderazgo. Esto se compara con el 15.5 por ciento de las 30 mil empresas no energéticas de la muestra.
Sorprendentemente, las empresas de energía renovable están muy por debajo del promedio compuesto con sólo 10.8 por ciento, y solo un poco más arriba que el sector del carbón, que tiene la representación más baja con 10.6 por ciento. Las mujeres representadas en las empresas de petróleo y gas es de 12.1 por ciento, mientras que las empresas en el subsector de equipos y servicios de petróleo y gas fueron ligeramente superiores al 13 por ciento.
En todas las industrias la dispersión de la representación femenina es amplia. La gran mayoría de las industrias tienen una media más alta que la mediana, lo que sugiere una distribución sesgada con muchas empresas que tienen una representación femenina baja (o nula). Esto es particularmente evidente en el sector de la energía, donde más de 25 por ciento de las empresas no muestran pruebas de que haya mujeres en la alta gerencia.
Esto se confirma con el dato demoledor que dejó Jennifer Granholm, secretaria de Energía de Estados Unidos, durante su visita a México en enero pasado, y donde afirmó que en su país solo uno por ciento de las posiciones de liderazgo en el sector que representa, están ocupadas por mujeres.
Y es una pena, porque de acuerdo con el reporte de la AIE, está bien documentado que las mujeres en puestos de liderazgo permiten a las empresas maximizar el poder de las diversas perspectivas y la toma de decisiones innovadoras, lo que mejora el éxito general del desempeño de la organización.
Para muestra, basta un botón. Las empresas del índice bursátil S&P 500 con mujeres en la alta dirección por encima de la mediana experimentaron un rendimiento sobre el capital un 30 por ciento más alto, y un riesgo de ganancias un 30 por ciento más bajo en relación con sus pares de menor rango, según Bank of America Global Research.
Sin embargo, al observar la distribución por edades de los ejecutivos, hay algunos signos de mejora en la participación de las mujeres en los puestos de alta dirección en las empresas de energía. No obstante, el porcentaje de mujeres como altos directivos y miembros de la junta sigue siendo obstinadamente bajo. Dado el bajo punto de partida, la capitalización de la contribución potencial de las mujeres podría tardar años para la mayoría de las empresas de energía. La oportunidad es grande.