Quedé muy sorprendido después de ver el video de una pequeña empresa chilena llamada AWA Solar, que a través de paneles solares, logra condensar la humedad del aire para convertirla en agua perfectamente potable, que venden embotellada para su consumo humano.
Si bien esta tecnología no es nueva, pues en Amazon puedes conseguir botellas que captan agua del aire por un proceso similar, me hizo reflexionar sobre las múltiples posibilidades de sus aplicativos, y me llevó a pensar que esa agua, escondida en la atmósfera, en todo el planeta, acerca cada vez más al hidrógeno verde como una de las grandes soluciones energéticas del mundo. Me explico.
Dentro de las megatendencias que definen el futuro de la energía a nivel mundial, el hidrógeno verde es una de las más apasionantes, no solo por la naturaleza de la producción del mismo, sino por los efectos que esto tendrá en las economías, y donde México está dando los primeros pasos.
Para ponerlo en términos sencillos, el hidrógeno verde es un combustible que se obtiene del del agua, a la cual se le aplica una carga eléctrica para separar las moléculas de oxígeno de las de hidrógeno, que es altamente flamable. Se le llama verde porque esa electricidad que le meten al agua para separar el hidrógeno, debe provenir de fuentes renovables como la eólica y la solar.
Así, el hidrógeno verde sería la solución a uno de los grandes retos energéticos, que tiene que ver con aquellos procesos industriales, e incluso del día a día, que no pueden ser electrificados, como por ejemplo la industria minera y la química, entre otras.
Las posibilidades son múltiples, van desde su aplicación en la movilidad hasta cualquier tipo de manufactura que requiera intensos niveles de poder calorífico.
En las economías avanzadas, el hidrógeno verde se acerca cada vez más a materializarse como parte indispensable de la canasta energética de cualquier país.
Un ejemplo es que apenas ayer el gobierno de Estados Unidos anunció una inversión de 9 mil 500 millones de dólares para el desarrollo de esta fuente de generación energética. De ese monto, 8 mil millones de dólares serán para construir directamente plantas generadoras de hidrógeno verde, mientras que otros mil millones serán utilizados para desarrollar la tecnología de la electrólisis, mientras que los 500 millones restantes serán para proyectos de reciclaje del propio hidrógeno.
Como toda tecnología reciente, es necesario que se masifique para abaratar costos, pero el hecho de que cada vez más naciones se comprometan a impulsarla, incluido México, garantiza su lugar en la transición energética.