Energía con H al Final

El gas que se desperdicia

Ante la caída en la producción de gas natural y el aumento en las importaciones, el gas asociado a la producción de crudo que se quema y arroja al viento puede ser una oportunidad para Pemex.

La quema y venteo de gas a la atmósfera ha sido uno de los grandes puntos débiles de Pemex a lo largo de la historia.

Y es que cuando una petrolera como Pemex extrae crudo del subsuelo, no viene solo, en muchos casos (principalmente en los campos en aguas someras frente a las costas de Campeche) el petróleo viene con gas, mismo que dependiendo de las circunstancias y al no tener la infraestructura necesaria, debe de incendiar en ese lugar, o simplemente liberarlo al viento.

De poco han valido lineamientos y demás regulación emitida por las autoridades, mismas que Pemex prefiere violar antes de comprometer la producción para lograrlos.

De acuerdo con información de la petrolera, al menos en los últimos dos años la cantidad de gas que quema o arroja al viento se ha disparado, y la razón es simple: al incrementar la explotación de los yacimientos, el gas asociado a esa actividad se incrementa, sin poder hacer nada con el hidrocarburo, pues sabido es que no cuenta con la infraestructura suficiente para procesarlo.

Los datos disponibles indican que el activo que más gas desperdicia es Ku-Maloob-Zaap, el que más crudo aporta. Tan solo en marzo (último dato disponible), fueron 333.1 millones de pies cúbicos al día, su mayor nivel desde que se tiene registro, lo que demuestra que Pemex busca exprimirlo a como dé lugar.

En segundo lugar como el que más contamina se encuentra Cantarell, el otrora megayacimiento que en tiempos de la bonanza fue el segundo más grande del mundo, reportó en el tercer mes de este año haber quemado y/o ventado un promedio de 113 millones de pies cúbicos al día.

Si bien es cierto no es su peor nivel en meses recientes, apenas en noviembre de 2019 llegó a estar en solo 74 millones de pies cúbicos al día, y aún meses atrás, estuvo por debajo de los 40 millones.

Más allá del discurso medioambiental y el impacto que tiene esta práctica, que no es muy común en las petroleras modernas, da cuenta de una gran oportunidad de procesamiento de dicho gas natural para, por ejemplo, reducir las importaciones.

Digo, en total, Pemex desperdicia solo 535.2 millones de pies cúbicos al día, que apenas representa una novena parte de la producción, pero en estos casos y en un contexto donde la producción se ha caído 30 por ciento en los últimos diez años, todo aporta.

De acuerdo con la última perspectivas de gas natural elaborada por la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), tan solo en la primera mitad de este año las importaciones de gas natural desde Estados Unidos crecieron 15 por ciento, y el panorama para la producción nacional no es mejor, pues la organización estima que entre 2020 y 2024 las importaciones de este combustible desde el vecino del norte crecerán 10 por ciento anualmente.

Ahí existe una tarea pendiente que pudiera ser aprovechada como una buena oportunidad para que Pemex incremente sus niveles de eficiencia.

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