Energía con H al Final

Sexenio petrolero

El presidente López Obrador considera que la producción de petróleo es un indicador que marca el éxito o fracaso de su política energética.

La producción de petróleo para el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador es un termómetro que marca el éxito o fracaso de su política energética. De ahí que a través de Pemex, se han empecinado en revertir la declinación de sus principales indicadores operativos, en busca de resarcir el daño que dejaron décadas de una pésima y lamentable gestión, a la sombra de abusos, corrupción y funcionarios interesados más en utilizar a la petrolera nacional como una caja chica que financiaba hasta campañas políticas, que la palanca de desarrollo industrial donde debía de haberse mantenido al paso de los años.

Pero hoy el escenario para la industria petrolera es complicado en México. Si bien hasta el momento es la única parte de la cadena en la que la #4T no ha realizado cambios, la posibilidad de que se liciten bloques para exploración y producción mediante rondas organizadas por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), al paso de los meses, se vuelve cada vez menos probable.

Al inicio del gobierno, el presidente López Obrador y la secretaria de Energía, Rocío Nahle, se comprometieron a evaluar los resultados y decidir este año si se les abrirán o no más contratos a las petroleras privadas, pero el camino que se le ha dado a las decisiones de política energética en los meses más recientes, hacen suponer que la perspectiva no es alentadora para hacer negocios en el país.

La centralización del sector energético en Pemex y la Comisión Federal de Electricidad sugiere que la única forma de integrar a México en sus perspectivas es que encontraran la forma de sumarse a los planes del gobierno para ambas empresas productivas del Estado.

Para el caso de la petrolera nacional, están las herramientas a su disposición, específicamente en las asociaciones estratégicas, o farmouts, pero que no son del agrado del gobierno, al ser el regulador del sector petrolero la CNH, que se encarga de seleccionar los socios a Pemex, algo que solo pasa en México, por cierto.

Cierto es que la soberanía nacional que persigue el gabinete energético es un tema prioritario en la agenda política, pero cierto es también que Pemex requiere algo más que buenos deseos en un sexenio petrolero.

Mantenimiento en Akal

El mantenimiento que Cotemar llevó a cabo de la plataforma Akal C-8 entre el 20 de marzo y el 12 de abril resultó muy conveniente para ayudar a mantener el ritmo de producción del pozo más importante de Cantarell, el otrora megayacimiento que por décadas puso a México en el mapa mundial de la industria petrolera.

Hoy, el campo Akal aporta poco más de 39 mil barriles diarios a la producción nacional de petróleo crudo, un nivel que le ha costado mantener en los últimos meses, pues como referencia, al arranque de este gobierno, y de acuerdo con cifras de la CNH, rozaba los 50 mil barriles diarios. Por lo que en estas circunstancias, todo aporta.

COLUMNAS ANTERIORES

¿Podrá avanzar la contrarreforma energética?
Cocinan otro ‘fertinalazo’ en Pemex

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.