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Una actividad sin reflectores, la investigación clínica

Los ensayos clínicos son, en resumen, un punto crucial para evaluar la eficacia y seguridad de los tratamientos innovadores.

El Día Mundial de la Investigación Clínica es el momento propicio para recordar que gracias a esta actividad ahora es posible que la población de todo el mundo esté recibiendo distintas vacunas que ayudarán, entre otras cosas, a frenar la pandemia y a reactivar la actividad económica.

De manera paulatina la vacunación anti-Covid avanza poco a poco en México, de ahí la importancia de recordar el Día Mundial de la Investigación Clínica, que se celebra el 20 de mayo, lo cual saca a la luz lo fundamental que es esta actividad en todo el planeta. De hecho, si no existiera la investigación clínica (IC), ahora no estaríamos hablando de las vacunas anti-Covid, por ejemplo, las cuales se crearon en un tiempo récord, de tan solo unos meses.

La IC es una actividad esencial para el desarrollo y la validación de nuevos medicamentos, además de constituir una potencial fuente de ingresos para los países e instituciones que participan en los distintos tipos de protocolos de investigación.

Los ensayos clínicos son, en resumen, un punto crucial para evaluar la eficacia y seguridad de los tratamientos innovadores, la investigación de nuevas indicaciones para la administración de fármacos ya autorizados, además de que permite estudiar la seguridad y eficacia de métodos terapéuticos aprobados por las agencias reguladoras.

Es tanto lo que nos da la IC que podría sonar ocioso enumerar la lista. Pero los protocolos de IC fortalecen a los sistemas de salud e instituciones del área, dado que proporcionan otras alternativas en salud, además de que amplían el conocimiento científico especializado de los involucrados y ponen a rodar la rueda de la inversión, la generación de empleos, y en suma, una mayor derrama económica en la zona.

En este espacio hemos hablado de la importancia de la IC en la economía, dadas las inversiones millonarias en dólares que trae aparejada y los empleos bien remunerados que genera, y en la salud, porque los pacientes, que somos todos en algún momento, tienen la certeza de que un medicamento es efectivo y seguro para tratar un padecimiento.

La investigación clínica ha permitido, a lo largo del tiempo, determinar la efectividad y seguridad de los productos -medicamentos, vacunas y dispositivos médicos- que se crean para los distintos padecimientos, con base en las necesidades de los pacientes, y por supuesto, de los sistemas de salud.

Un reto monumental en salud

Empero, el ejemplo más evidente hoy por hoy es la manera en la cual se pudo enfrentar el reto más grande de salud que la humanidad ha enfrentado en los últimos 100 años: la pandemia de Covid-19. En todo el mundo se conjuntaron esfuerzos con un solo fin: crear una o varias vacunas para combatir a la nueva enfermedad, la Covid-19, producida por el nuevo coronavirus SARS-Cov-2.

Las compañías farmacéuticas de todo el mundo, pero también universidades, centros de salud, investigadores, químicos, laboratoristas, autoridades sanitarias y reguladoras, entre otros, desarrollaron diversas vacunas anti-Covid, pruebas diagnósticas e incluso tratamientos, para ayudar a reducir el impacto de la pandemia.

La IC también realiza protocolos de investigación en humanos, correspondientes a la fase 3, en distintos grupos poblacionales, lo cual por lo regular se realiza por las CROs, que aquí hemos mencionado, que son empresas terceros autorizados que hacen investigación clínica por contrato. En nuestro país se agrupan en ACROM.

Investigación clínica = Desarrollo de cualquier país

En un evento recientemente realizado por la farmacéutica Roche, en el marco del Día Mundial de la Investigación Clínica, el doctor Germán Fajardo, director de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expresó al respecto:

“La investigación científica es indispensable en el desarrollo de cualquier país. En particular la IC es un tema que debemos seguir impulsando con mayor ímpetu con inversión en infraestructura y recursos humanos adecuados, particularmente médicos y enfermeras. Tenemos en el futuro muchas oportunidades que aprovechar en este campo para lograr un mejor posicionamiento de México en esta área, que impacten en problemas de salud pública tan importantes como las enfermedades no transmisibles principalmente”.

Desde el descubrimiento de la molécula

Este 20 de mayo se visibiliza todo lo anterior, donde se destaca, de nuevo, la importancia de la IC. Y es que el desarrollo de un fármaco empieza desde el descubrimiento de la molécula hasta pasar por una serie de fases de investigación, y solo después de haber librado una serie de obstáculos y de permisos regulatorios, llegar a un paciente. Pero solo hasta que el producto demuestra su eficacia y seguridad.

Después, como se dijo antes, el producto se somete a la autoridad sanitaria para obtener el registro correspondiente, y solo después de todo este proceso, podrá manufacturarse, distribuirse, recetarse y venderse en farmacias o cadenas de farmacias. Todo ello es posible gracias a la realización de estudios clínicos, los cuales siguen estrictas medidas y protocolos, además de responder a comités de ética. Así que hoy debemos celebrar que existe la investigación clínica.

¿Llegará la ansiada inmunidad del rebaño?

Esperemos que las predicciones del vocero de la pandemia ahora sí se cumplan y no le pase como hace un año, cuando el pico de la pandemia no llegaba y no llegaba. Dado el nivel de contagios y la velocidad en la vacunación anti-Covid, Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, apuntó que la llamada ‘inmunidad del rebaño’ podría llegar en agosto o septiembre. Por el momento, alrededor de 10 por ciento de la población ha sido inmunizada contra el nuevo coronavirus. Pero todavía falta mucho, así que no deberíamos cantar victoria.

El botiquín

En el país hay 2.4 millones de casos confirmados de contagios de Covid-19, 1.9 millones de personas recuperadas y 222 mil lamentables muertes por esta nueva enfermedad que recorre el mundo. A pesar del avance en la vacunación y a que el ritmo de contagios ha disminuido mucho en los últimos tres meses. Aunque ya esté inmunizado, es mejor no bajar la guardia.

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