Directora del Think Tank Early Institute.

Menos tabletas, más juego

Hoy es preocupante el uso indiscriminado de estas herramientas para mantenerlos tranquilos en el entorno familiar, incluso siendo bebés.

De cara al periodo vacacional solemos preguntarnos qué haremos para entretener a nuestros niños y niñas. La pausa escolar es un tiempo esperado porque significa relajación y diversión, sin embargo, como adultos debemos evitar ciertas prácticas y adoptar otras con mayores beneficios.

Para empezar, hay que tratar de no usar la tecnología como sustituto de la compañía y el esparcimiento. En particular evitemos entretener a niños y niñas con tabletas y celulares que solo afectan su desarrollo. Hoy es preocupante el uso indiscriminado de estas herramientas para mantenerlos tranquilos en el entorno familiar, incluso siendo bebés. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (oms) señala: “Los comportamientos sedentarios, como desplazarse en transporte motorizado en lugar de caminar o ir en bicicleta, estar sentado ante un escritorio en la escuela, ver la televisión o entretenerse con juegos pasivos ante una pantalla, son cada vez más prevalentes y se asocian con resultados negativos para la salud”.

El problema de emplear estos recursos radica en que no solamente se restringe el movimiento, sino que hay una afectación en otras áreas del desarrollo infantil. En la revista Pediatrics, Jenny Radesky, del Departamento de Pediatría de la Universidad de Boston indica que “existen varios estudios que muestran que el uso de tabletas y teléfonos inteligentes dañan el cerebro de los niños, e incluso, pueden afectar su desarrollo social y emocional”.

Para contrarrestar los efectos nocivos del uso de los dispositivos móviles, se recomienda impulsar el juego, que según los especialistas ofrece grandes ventajas de diversa índole y a personas de todas las edades.

The LEGO Foundation dice en su reporte El aprendizaje a través del juego: un resumen de la evidencia: “Los niños y niñas están intrínsecamente motivados a jugar, lo que hace al juego tierra fértil para aprender y para desarrollar nuevas habilidades. Durante el juego, pueden estar a cargo y tomar decisiones acerca de lo que hacen y cómo lo hacen. El juego puede ser una actividad altamente social que brinda oportunidades de aprender de otros y acerca de otros”.

De acuerdo con Ana Elisa Pérez, coordinadora de Maestrías en Educación Online de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo: “Más que una oportunidad para divertirse, el juego enriquece el cerebro, el cuerpo y la vida del niño de una manera muy importante, ya que incide en su desarrollo y sano crecimiento. Jugar mejora en nuestros más pequeños su capacidad para planificar, organizar, relacionarse y regular sus emociones”.

Jugar va más allá del esparcimiento y la distracción, es una actividad altamente benéfica para la salud física, emocional y mental y no es exclusiva de niños y niñas, sino ayuda también en etapas de adolescencia y adultez. Incorporar el juego en la vida diaria alienta nuestras capacidades imaginativas, de concentración y aprendizaje, además de ser fuente de alegría y placer.

En Early Institute estamos convencidos de que los cuidados en la primera infancia incluyen la práctica del juego como elemento esencial en su sano crecimiento. Seamos creativos y abiertos para crear entornos en los que niños y niñas crezcan adecuadamente valiéndonos más de la actividad física, mental y de exploración y menos del sedentarismo y actitud pasiva del mundo virtual.

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