En días pasados, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025.
De acuerdo con el organismo, esta encuesta es “una herramienta estadística de vanguardia diseñada para capturar la dimensión subjetiva de la realidad social en México”.
Antes de señalar los hallazgos, es importante detallar los conceptos que se utilizaron para definir las dimensiones que se tomaron en cuenta. Los rubros fueron:
a) Satisfacción con la vida (cómo se sienten las personas con su vida en un momento determinado).
b) Balance anímico (estado emocional que resulta de contrastar cinco estados de ánimo positivos y cinco negativos).
c) Sentido de vida (sentido de propósito y significado de la vida).
La encuesta fue aplicada del 7 de julio al 29 de agosto de 2025, con una cobertura gráfica nacional; en total fueron 37 065 viviendas las que conformaron la muestra.
En cuanto a los resultados arrojados por la población de 18 años y más: el promedio de satisfacción con la vida actual de las personas fue de 8.62 (siendo 10 la escala mayor); el promedio del balance anímico, a nivel nacional, fue de 5.29, es decir, que se registran más emociones favorables que negativas; y sobre el sentido de propósito, 79.1% dijo sentir una misión en la vida.
Quizá las cifras pudieran tener mayor significado si se les compara con los datos de 2021, fecha en la que se levantó por primera vez la ENBIARE. En ese año, todavía inmersos en los desafíos de la pandemia, el promedio de satisfacción con la vida fue de 8.45; y el promedio de balance anímico se colocó en 5.07.
En ese entonces no se midió el rubro del significado de la vida y, aunque se incluyó el tema de salud mental, no fue hasta esta edición cuando se ampliaron las preguntas en torno a dicho tópico.
Es cierto que la medición del bienestar es subjetiva, ya que lo que ocasiona gratificación a uno puede no serlo para otro, pero hay elementos entre la población mexicana que podrían demostrar que en términos generales se experimenta una sensación optimista.
¿Qué quiere decir esto? Que, a pesar de las circunstancias económicas y sociales, hombres y mujeres mayores de 18 años conservan un ánimo positivo.
Entre otros factores, influyen en esta percepción el nivel de estudios, las prácticas en las que se ayuda al prójimo, las condiciones de salud, la interacción con familia y amigos, etcétera.
Dice el INEGI: “El estado de salud físico y mental, las redes de apoyo, así como la convivencia de las personas de 18 años y más, se relacionan de forma directa con la satisfacción con la vida y el balance anímico”.
En conclusión, la lectura de estos resultados debe ser orientadora, pero también cautelosa, ya que la intención es dar evidencia que guíe la toma de decisiones para elevar la calidad de vida de la población mexicana, buscando su bienestar integral.
En Early Institute apoyamos la generación de información que contribuye a la implementación de políticas públicas y subrayamos que la continuidad de este tipo de instrumentos es fundamental para perfeccionar no solo aspectos metodológicos, sino para evaluar con mayor precisión las inquietudes y lo que da calma a la ciudadanía.