Análisis sin Fronteras

Las eventualidades que destruirán la relación México-Estados Unidos

Si surgieran pruebas de que Andrés Manuel López Obrador y su gobierno negociaron con grupos del crimen organizado, se destruiría la relación bilateral.

Esta semana fue la cuarta reunión de John Kerry, enviado especial para el Cambio Climático de la Casa Blanca, con el presidente de México. También están las reuniones semanales de Ken Salazar al Palacio Nacional, a veces tres visitas con el presidente en una semana. Si el Embajador recibiera millas frecuentes por sus visitas semanales para conversar con el presidente de México, ya tendría ganado varios vuelos redondos gratis a Washington y su natal estado de Colorado.

Y es importante que las reuniones son en Palacio Nacional, no en el edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores. También, importante, es que los medios de comunicación sepan de estas reuniones y se reporte. No son reuniones que se intente llevar a cabo a escondidas.

El presidente de México quiere que se sepa públicamente que las conversaciones con el gobierno de Estados Unidos son con él, no mediante el canciller Ebrard. En otros momentos, este solo hecho hubiera levantado dudas sobre la confianza que tiene el presidente en su canciller. Otros analistas políticos podrían preguntar si es un esfuerzo de López Obrador por asegurar que la ‘corcholata’ de Ebrard no agandalle más atención que su secretario de Gobernación y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Sigue sorprendiendo el reconocimiento público de López Obrador a Ken Salazar. Y a pesar de datos contrarios, el embajador aseguró, en rueda de prensa, que las relaciones entre ambos países no se verán afectadas a pesar de la no participación del presidente en la Cumbre de las Américas, justificando que no se invitó a los mandatarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Ayer, después de la reunión con John Kerry en Palacio, el embajador envió un mensaje por Twitter asegurando que “el diálogo continuo a los más altos niveles es crucial para lograr las metas hemisféricas compartidas que acordamos en #CumbreAméricas. La reunión de hoy entre el presidente @lopezobrador_ y @ClimateEnvoy Kerry, nos acerca un paso más a un futuro de energía verde”. Este mensaje se envió horas después de que el presidente López Obrador atacara como inmoral la posición de la OTAN (y por ende de Estados Unidos) por proporcionar armas y Ucrania, los muertos. “¿Podía haberse evitado la guerra en Ucrania? ¡Claro que sí!”, aseguró López Obrador. Al momento de publicarse esta entrega no había reacciones por parte de la Unión Europea, la OTAN o Estados Unidos ante estos comentarios incendiarios.

Pero eso no significa que éste y otros comentarios no se estén registrando en Estados Unidos y en Europa. Y esto explica también lo que parecería la estrategia de negociación de Estados Unidos en este momento: tratar al gobierno de López Obrador como el vecino problemático de América del Norte y no como un socio que juegue a las grandes ligas. Las prioridades de Estados Unidos con México son tres: el control del flujo irregular de migrantes, el tráfico de fentanilo y la violencia en la frontera y la protección a empresas e intereses de Estados Unidos en México. Todo lo demás que se pueda acordar públicamente, incluyendo una estrategia para el uso de energías limpias (una de las prioridades de Joe Biden), abonan a fortalecer a largo plazo la relación bilateral, pero en cualquier momento dejaran de ser prioridad.

En cualquier momento habrá una crisis, una debacle en la relación entre ambos países. Posiblemente será la crisis migratoria donde se espera que cientos, tal vez miles de migrantes (incluyendo mexicanos) busquen cruzar en forma sincronizada y al mismo tiempo la frontera. El impacto político para Biden y los demócratas será catastrófico. El otro escenario es que un cargamento de píldoras de fentanilo o drogas que estén contaminadas con fentanilo lleguen a una ciudad como Chicago y en 48 horas muera un número importante de adictos. Un escenario más es que un terrorista, aprovechando el caos en la frontera y la crisis en la cooperación, llegase a cruzar a Estados Unidos. Un escenario casi seguro, y que tendrá un impacto en la relación bilateral, es la posibilidad de que los republicanos lleguen a controlar ambas cámaras; varios de los legisladores que fueron objeto de ataques, críticas y de hasta burla del presidente de México seguramente buscarán ‘venganza’ por la falta de respeto. Finalmente, está la eventualidad de que surgiera información o pruebas de que Andrés Manuel López Obrador y su gobierno negociaron directa o indirectamente con grupos del crimen organizado. De estallarse esta ‘bomba nuclear’, destruiría la relación bilateral y cualesquiera posibilidades de cooperación en lo que queda del resto del sexenio de la cuarta transformación.

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