Pinta bien la semana para Xóchitl Gálvez, que tiene en puerta un viaje a Estados Unidos para desahogar una agenda de relevancia con los congresistas de ese país en el Capitolio y con varios periodistas, al tiempo de reunirse con líderes de la comunidad hispana y empresarios, aunque lo más relevante es que dejará abierta la interlocución con el mismo gobierno de Joe Biden en torno a la elección de Estado que se avecina en México, por lo que también insistirá en la vigilancia de observadores internacionales en los comicios del mes de junio.
Llama la atención la ausencia, al menos por el momento, de Claudia Sheinbaum en Washington y en otras ciudades, en donde existe una gran comunidad de origen mexicano que pide hablar con las dos candidatas presidenciales. Desde luego, los tiempos electorales de Estados Unidos incrementan la polarización y los ataques al gobierno mexicano por temas de migración y narcotráfico y por ello, la representante del oficialismo tendría que cargar con los ataques de los congresistas norteamericanos a la política migratoria y de seguridad pública del presidente López Obrador.
Lo hemos dicho en este espacio, Claudia Sheinbaum tendrá que poner la cara ante tantas afrentas de AMLO, a los mexicanos y a nuestros vecinos del norte, que tienen que ver con la mala gestión en la pandemia de covid, los desplazados, la violencia y el control territorial que tienen los criminales en gran parte del territorio nacional, además de las crisis en ámbitos de la economía, la salud pública, como el desabasto de medicamentos y en la educación.
El incremento de los flujos migratorios ilegales hacia Estados Unidos tiene molesto al electorado norteamericano, y qué decir de las miles de muertes causadas por el fentanilo que buena parte se produce en territorio mexicano.
Diremos que esta semana, por lo menos en temas mediáticos e internacionales, Xóchitl Gálvez le llevará la delantera a su adversaria política y si a ello le agregamos que la más reciente encuesta de esta casa editorial, advierte sobre el repunte de la hidalguense de 6 puntos porcentuales en relación con la encuesta del mes anterior, pues se entiende que las alarmas se hayan prendido en Palacio Nacional.
Mientras que la exjefa del Gobierno capitalino tiene 48 por ciento de aceptación, la candidata de la oposición llegó a 32 por ciento y con ello se cerró la brecha entre ellas a 16 puntos porcentuales; en tanto, el candidato de MC, Jorge Álvarez Máynes, llegó a 10 por ciento de las preferencias y buena parte de esos apoyos fueron arrancados al oficialismo.
Desde luego, estos porcentajes son ciertamente relativos con miras al día de la elección, sin embargo, tienen que ponderarse, sobre todo en los cuartos de guerra de los tres frentes, en donde en uno prevalece el triunfalismo; en otro, la mesura y el trabajo, y en la cancha naranja están conscientes de que podrían convertirse en el fiel de la balanza, ya que esos 10 puntos que traen ahora, podría ser la diferencia entre el primero y segundo lugar.
Lo que es un hecho es que la elección presidencial será cerrada y la diferencia entre la ganadora y la perdedora será de menos de 7 puntos porcentuales, de acuerdo a los estudios de prospectiva que traen varias casas analistas de temas electorales y políticos.
Este repunte de la hidalguense se da en medio de la polémica en torno a la desfachatez e imprudencia de Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, al revelar el acuerdo político que se signó con el gobernador ganador en la elección de Coahuila y del agandalle de los tres enanos de tapanco, me refiero al propio líder panista, a Alejandro Moreno del PRI, y a Jesús Zambrano del PRD, sobre la repartición de las candidaturas plurinominales para el Congreso.
A las agrupaciones de la sociedad civil que apoyan a la oposición, no les gustó ni tantito esa cerrazón de la partidocracia y eso se reflejará en la marcha convocada para el 18 de febrero.
Si las mañaneras de Palacio Nacional inciden en la agenda política nacional, las que acaba de iniciar Xóchitl Gálvez para rebatir las mentiras y contrastar su proyecto de gobierno con el del oficialismo, auguran cierto equilibrio en los medios de comunicación, sobre todo en los panegíricos del régimen, y para que la ciudadanía tenga más elementos informativos sobre la realidad del país y con ello emitir un voto razonado en las elecciones de junio.
No se amedrenta Xóchitl ante la posible violencia mediática que se avecina sobre ella por su repunte en las encuestas, aunque aclaró que no tiene miedo y seguirá dando la pelea hasta el final.