Los últimos presidentes de la República han basado su triunfo electoral en conquistar electoralmente el Estado de México por tratarse de la entidad con el mayor padrón electoral del país, en ese sentido López Obrador no es la excepción, máxime cuando la gobernadora Delfina Gómez y Horacio Duarte están trabajando para sumarle votos a Claudia Sheinbaum en una causa común con el tabasqueño.
Así que no dude que buena parte del tiempo que le queda a su administración, AMLO visitará con más asiduidad la entidad mexiquense, pero no crea por el cariño que le tiene a esa tierra, sino por el enorme filón de votos que representa.
Al 31 de marzo de este año, el Padrón Electoral del Estado de México era de 12 millones 705 mil 859 personas, mientras que la Lista Nominal de Electores fue de 12 millones 693 mil 54 personas, lo que representa un 99.90% de cobertura en territorio estatal.
Sin embargo, la cosa no está nada fácil, ya que no solo se trata de aritmética electoral, sino de dar resultados positivos a la población, máxime con los últimos acontecimientos sucedidos en Texcaltitlán, Estado de México, donde la población hizo justicia por su propia mano al asesinar a 10 criminales y donde murieron 4 pobladores.
Esta barbarie tan solo es la punta del iceberg de la inseguridad pública que ocurre en buena parte del territorio nacional, que se encuentra agobiada por el embate de grupos criminales que mantienen el dominio sobre vastas regiones.
En ninguna parte del orbe que se jacta de estar en paz, ocurre este tipo de sucesos sangrientos que, por desgracia, son recurrentes en el país.
En el Estado de México, las cosas se pusieron peor con Alfredo del Mazo, quien dejó una herencia de sangre y dolor para los mexiquenses y tendrá que pasar tiempo para que la gobernadora empiece a mostrar resultados positivos en esta materia, aunque la paciencia de sus paisanos no aguanta mucho, ya que toda la zona conurbada a la CDMX, así como la zona metropolitana de Toluca, están bajo el asedio de los malosos que ahora cobran derecho de piso hasta el puesto de periódicos.
El principal problema que enfrentará la próxima presidenta de México es la inseguridad pública, porque la estrategia fallida de López Obrador, de dejar hacer, dejar pasar, o en otras palabras “abrazos, no balazos”, permitió el crecimiento exponencial de los índices delictivos a niveles inéditos en la entidad.
Las paradojas que presenta el gobierno de la 4T, ya que no obstante tener a la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina en las calles, la violencia y los hechos delictivos están al tope y ello se debe, entre innumerables factores, a la fallida estrategia de López Obrador.
La impunidad, la nula cultura de la prevención, la falta de valores inculcados a los niños y los jóvenes en el hogar, el consumo de drogas, el culto a los narcos y en general a un Estado fallido, son algunos factores que inciden en este fenómeno.
Llegará el momento ante el hartazgo de la ciudadanía que cualquier campaña política, sin importar el origen partidista del candidato en turno, no tendrá ningún impacto en eso de captar simpatías para granjearse el voto popular.
Todos prometen que van a acabar con el mayor flagelo que azota al país, pero nadie logra terminar con él.
AMLO ha resultado un total fracaso en este tema y seguramente pasará a la historia por este estigma, entre otras asignaturas que ha quedado a deber a todos los mexicanos.
La lucha electoral que emprende el presidente y las candidatas y candidatos de Morena y rémoras, carece de algo fundamental para conquistar votos y son los resultados aceptables a la hora de gobernar.
En su más reciente gira por la entidad mexiquense, el jefe del Ejecutivo federal prometió terminar varias obras que están pendientes, como el Tren Insurgente, el Parque Ecológico de Texcoco, en donde desmantelaron el nuevo aeropuerto, la ampliación del Tren Suburbano de Lechería–AIFA y el Trolebús de Ixtapaluca a Chalco, entre otras, pero de poco servirán estas obras, cuando en los rubros más importantes se ha fracasado.
Los ciudadanos mexiquenses premian con votos, pero también con su desdén condenan a los políticos que han resultado ser un fiasco.