Desde San Lázaro

Fiscalía al servicio del poder

Ernestina Godoy estaría mejor en un puesto en la estructura de Morena que en el cargo público en el que pretende continuar por los próximos cuatro años.

Más allá de la continuidad o no de Ernestina Godoy al frente de la Fiscalía General de Justicia capitalina, diremos que está más que comprobado el comportamiento partidista de este personaje que, de acuerdo a su discurso, estaría mejor en un cargo en la estructura de Morena que en el puesto público en el que pretende continuar por los próximos cuatro años.

El enfrentamiento entre Godoy y los panistas viene subiendo de tono desde hace más de dos años, cuando empezaron a salir a la luz las pesquisas que se hacían en contra de lo que el oficialismo llamó el ‘cártel inmobiliario’ y que no es otra cosa que ese grupúsculo de azules que han trabajado en la alcaldía Benito Juárez, en donde se aprecia conductas al margen de la ley en las que incurrieron diversos servidores públicos de extracción panista, sin embargo, ello no puede generalizarse a todos los funcionarios de la alcaldía y menos a los delegados o alcaldes en turno, como podría ser el caso de Santiago Taboada, quien busca ser jefe de Gobierno de la CDMX y con ello arrebatarle el principal bastión de Morena y del presidente López Obrador.

La reciente publicación de The New York Times, respecto a la intervención telefónica solicitada por la Fiscalía de Ernestina Godoy a opositores y algunos personajes incómodos del propio oficialismo, y que reconoció Telmex haber realizado a petición expresa de la autoridad, es parte de esa crónica anunciada por impedir que el panismo gane la capital, sin importar los medios o las formas para impedirlo.

Al fiel estilo del actual gobierno federal y capitalino se busca a toda costa mantener el poder sin importar los medios, sean estos legales o no, al desacreditar y judicializar supuestas denuncias que, en todo caso, deben correr por la ruta de las leyes y no de la politiquería.

A Taboada ya le indilgan el milagrito de ser parte de ese ‘cártel inmobiliario’ de la Benito Juárez y con esa etiqueta transitará en su campaña política, más allá de que sea inocente o culpable, eso no importa, lo relevante será que quede estigmatizado ante los votantes.

En esta lucha por el poder se arrastra Godoy, que se supone comanda una institución que debe ser por antonomasia independiente y autónoma del Poder Ejecutivo de la capital.

Si la todavía fiscal tuviera una trayectoria y actuación apegada a derecho, nadie estaría cuestionando su reelección, empero, los hechos dicen lo contrario.

La FGJ de la capital requiere revertir la percepción negativa que tienen los ciudadanos sobre ella, ya que existen múltiples señalamientos sobre la judicialización de casos que responden más a las filias y fobias de esos personajes que ostentan el poder en la 4T, que a la aplicación irrestricta de la ley; y por esta razón es menester, si se quiere contar un organismo imparcial que vele por la justicia, que Ernestina Godoy deje el cargo.

La aritmética legislativa en el Congreso local de la CDMX, apuntaba que no había forma de que se alcanzaran los 44 votos que se requieren para aprobar la reelección de la fiscal, empero, todo es posible cuando se tienen legisladores que responden a todo tipo de intereses, menos para los que fueron electos.

Para Martí Batres es vital que, para rendirle buenas cuentas a sus jefes, léase el presidente y la candidata de Morena y rémoras, debe ganar el mayor número de las alcaldías capitalinas, al tiempo de garantizar el triunfo de Clara Brugada y por ello requiere de un incondicional en la Fiscalía para doblegar a los opositores, incluso con la fabricación de delitos.

Las elecciones, de acuerdo al manual del autoritarismo, se empiezan a ganar antes de la cita en las urnas con acciones en donde se conquista la subordinación de los organismos autónomos e independientes bajo los designios del grupo en el poder, y por esta elemental razón es menester para el oficialismo mantener a como dé lugar a Ernestina Godoy en su cargo.

No importa el costo político y menos económico, lo relevante es que el Congreso local de la CDMX apruebe la reelección.

En una mascarada entre políticos que traen la careta de un partido, pero al descubrirse su rostro, resulta que esa militancia era fingida y que solo esperan el momento oportuno para traicionar a sus supuestos correligionarios, tal fue el caso de Adrián Rubalcava Suárez, a quien solo bastó que se le apretara un poco, para develar su verdadero aspecto al amenazar que Ernestina Godoy será apoyada por los legisladores locales del PRI, en la continuidad en el cargo.

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