La marea rosa salió nuevamente a las calles en la capital y varias ciudades del país para manifestar su rechazo en contra de la extinción de 13 fideicomisos del PJF que representan 15 mil millones de pesos, lo que significa un total agandalle contra las prestaciones que tienen los más de 55 mil trabajadores del Poder Judicial de la Federación.
A la megamarcha ciudadana se sumó la mayoría del personal del PJF que se resiste a perder sus conquistas sindicales y las prerrogativas que han logrado, no como una graciosa concesión, sino como producto de su trabajo y combatividad.
Nadie tiene derecho a insultarlos y menos a hacer mofa del trabajo que desempeñan, ya que la sobrecarga que existe de asuntos que atender en el PJF rebasa por mucho la capacidad de los juzgados y tribunales y ante ello, no solo requieren apoyo, sino un incremento presupuestal.
En la Cámara de Diputados dominada por la mayoría rampante de Morena, PVEM y PT mayoritearon la votación para eliminar los fideicomisos en aras de una supuesta austeridad que la verdad no existe, ya que con esa bandera el gobierno de la 4T ha tirado miles de millones de pesos a la basura y que escamotearon a otros fideicomisos; a la eliminación de programas de política asistencial, como las guarderías o los comedores en las escuelas públicas; o a los despidos masivos para fondear los programas de política social con tintes electorales y a las obras insignia de este sexenio, que son grandes paquidermos blancos que fungen como floreros en la sala de esta administración.
Hay de gastos a gastos, verbigracia, se han tirado más del triple de los 15 mil millones de los fideicomisos del PJF para pagar los intereses y una mínima parte de la deuda de Pemex, que en apoyar a la planta laboral del sector público y privado.
La movilización ciudadana de una sociedad cada vez más demandante representa un halo de esperanza para contener el absolutismo del Ejecutivo, que pretende someter al Poder Judicial, visto este como uno de los últimos grandes contrapesos que tiene el presidente de la República para contener sus excesos.
La movilización se desplegó en 25 entidades y algunas ciudades en el extranjero como Madrid y Nueva York.
Las organizaciones civiles como Marea Rosa, el Frente Cívico Nacional, Poder Ciudadano, Sí por México, Sociedad Civil México, Unidos por México y Une México, entre otras tantas organizaciones, salieron a protestar, con un nuevo invitado como los son los trabajadores del Poder Judicial.
Habrá que recordar que se han realizado varias megamanifestaciones contra las reformas promovidas por el presidente, como la relativa al “INE no se Toca”, en noviembre de 2022, así como la concentración en el Zócalo de febrero de 2023, también contra los cambios propuestos al sistema electoral y de allí seguimos a la movilización para defender a los ocho ministros autónomos de la SCJN.
Si se quiere encontrar a otro destinatario de estas protestas, además del presidente, es el Poder Legislativo, en particular al bloque del oficialismo conformado por Morena y rémoras, quienes han desempeñado un papel de lacayos del principal huésped de Palacio Nacional.
Estos legisladores responden a una agenda muy puntal para que avance el totalitarismo en el país, al tiempo de alcanzar beneficios propios; si no me cree, hagamos un resumen de las últimas “hazañas legislativas” que han hecho los diputados de Morena, PT y los Verdes; veamos: aprobaron el office legislativo cuando ya no hay impactos masivos por la pandemia, es decir, los diputados podrán trabajar desde casita y por supuesto aprobaron más viáticos para ellos.
Extinguieron los 13 fideicomisos del Poder Judicial.
Crearon un nuevo fideicomiso turístico operado por Sedena que recibe 10 mil millones de pesos al año; dos nuevos fideicomisos para el Ejército y Marina; un impuesto del 9 por ciento a concesionarios de aeropuertos para nutrir esos fideicomisos que son ingresos permanentes para el Tren Maya, la aerolínea del Bienestar y las terminales aéreas operadas por militares.
Los brillantes legisladores de Morena aprobaron una deuda interna por 1.9 billones de pesos para 2024 y una deuda externa de hasta 330 mil millones de pesos.
Esta administración será recordada por el nivel de endeudamiento que sometió a las actuales y próximas generaciones y colocará al presidente como el que más endeudó al país, desde tiempos de José López Portillo.
Como se aprecia, tenemos mucho por qué protestar y poco, casi nada qué festejar, en el mes de la Revolución.