Desde San Lázaro

El nuevo analfabetismo promovido por AMLO

Los nuevos libros de texto pretenden adoctrinar a niños, niñas y adolescentes con una visión marxista-obradorista.

En el México posrevolucionario, los niños, niñas y adolescentes no habían sufrido un embate tan serio como el padecido por la pandemia de Covid-19, y ahora con los nuevos libros de texto que pretenden adoctrinarlos con una visión marxista-obradorista, en donde se da cuenta de sucesos del pasado reciente bajo la óptica convenenciera del actual régimen.

El contenido de este material pedagógico no solo trae errores básicos, sino que fueron elaborados en lo más recóndito de los pasillos de la SEP, en lo oscurito, por seudo intelectuales e ideólogos de ‘cuarta’ que sesgan diversos hechos de este siglo para enaltecer a su tlatoani y a la corcholata favorita.

El contenido de estos nuevos libros de texto atenta contra el derecho a la educación y el interés superior de la infancia, al tratar de convertirlos en una herramienta de adoctrinamiento falseando la historia, sin tener un acucioso rigor científico, sin la consulta a los padres de familia, expertos pedagogos y otros sectores involucrados.

Coincido con la exdiputada federal del PRD, Verónica Juárez Piña, cuando apunta que el gobierno federal reduce el proceso educativo a la simple transmisión de contenidos ideológicos, despojándolo de su función social, cuando el libro de texto gratuito fue concebido como un instrumento para garantizar el derecho a la educación y disminuir las brechas de desigualdad en nuestro país.

Cuando pensábamos que ya no iba a haber una peor gestión que la de Delfina Gómez al frente de la SEP, viene Leticia Ramírez y le dice “quítate que ahí te voy”, con el albazo de los libros de texto hechos sobre las rodillas, en los cuales ni siquiera hubo una revisión académica para evitar errores básicos en geografía, biología y matemáticas, entre otras materias, además de faltas de ortografía y de visiones tendenciosas y retrógradas de un gobierno que quiere mantener en la ignorancia al “pueblo bueno y sabio”.

La falta de programas educativos que respaldan a los libros de texto, violenta la Ley General de Educación, promovida por este mismo gobierno, así como los lineamientos y acuerdos en la materia signados por la actual titular de la SEP.

El gobierno no ha hecho público quiénes participaron en la elaboración de estos textos, ni bajo qué criterios fueron elegidos, tampoco quiénes fueron consultados para los contenidos ni mucho menos quiénes los revisaron. La falta de transparencia y profesionalismo respecto a su elaboración queda plasmada en el acuerdo de reserva por cinco años de la información relativa a este proceso, información que, sin duda, debiera ser del conocimiento público.

La pandemia incrementó la deserción escolar con más de cuatro millones de estudiantes, al tiempo de retrasar por varios lustros la adecuada preparación en matemáticas y en fomentar el raciocinio y la asimilación de conocimientos básicos. La baja en la calidad que ha significado la desaparición del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, bajo consideraciones meramente políticas, son causas del nuevo analfabetismo promovido por la 4T y que, ahora con los nuevos libros de texto, seguramente se recrudecerá este problema.

Los libros ya están impresos y en algunas entidades ya se están distribuyendo, aun en contra del cumplimiento de varios ordenamientos legales, por lo que es previsible que serán retirados para utilizarlos para ‘el kilo’.

En varias entidades federativas como Guanajuato, de plano prohibieron su distribución y en su lugar se ocuparán los anteriores libros.

La comunidad educativa del país demanda al gobierno detener la distribución de los libros de texto, por las razones antes expresadas, y la reimpresión de ejemplares del ciclo anterior mientras los nuevos contenidos son revisados por especialistas y docentes, con el objeto de devolver a la educación sus características de instrumento de movilidad para mejorar las condiciones sociales y económicas de las familias en nuestro país.

Mantener bajo el yugo de la ignorancia y la educación sesgada y a cuentagotas a las nuevas generaciones, las condena a mantenerse en la pobreza y la marginación, tal como concibe López Obrador al México del futuro, conformado por sectores de la población sujetos a los programas de política asistencial-electoral que otorga el gobierno.

No es exagerado señalar que está afrenta a la educación le pega directamente a los niños, niñas y jóvenes, quienes al carecer de una educación de calidad serán carne de cañón de los grupos criminales.

El nuevo analfabetismo promovido por el presidente López Obrador es un estigma que lo perseguirá y que, seguramente, será citado en el futuro por ello, en los libros de texto que se harán en las próximas décadas.

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