Todo sea por no soltar el hueso, aunque les toquen premios de consolación, lo importante es seguir “mamando” del presupuesto; total, el pueblo bueno aguanta eso y más.
O dígame, estimado lector, ¿tendrán alguna posibilidad de alcanzar la nominación presidencial por Morena y sus rémoras, Gerardo Fernández Noroña o Manuel Velasco? Vamos, ni siquiera Ricardo Monreal podrá acceder a esa posición privilegiada; en cambio, sí repetirán en el Congreso, porque así ya lo dispuso el presidente López Obrador, al otorgarles desde ahora sus premios de consolación por prestarse a la farsa en donde inicialmente saldría ganadora Claudia Sheinbaum, pero ahora con la irrupción de Xóchitl Gálvez, necesariamente se tendrá que cambiar la fórmula para incorporar a un candidato más competitivo, so pena de perder el poder el próximo año.
La fuerza mostrada en los últimos días por Xóchitl al ser trending topic en Twitter y por despuntar notablemente en las encuestas, pone de manifiesto varios hechos que han cambiado el equilibrio de fuerzas entre el oficialismo y la oposición y por consecuencia se aprieta la sucesión presidencial.
Por ello, es menester considerar los siguientes apuntes:
El primero es que, por parte del Morena, PT y PVEM, solo quedan dos aspirantes en igualdad de condiciones para ganar el proceso y esos son: Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, por lo que se deduce que Adán Augusto López será el próximo coordinador de los senadores de Morena en la LXVI Legislatura.
Segundo, los legisladores Monreal, Noroña y Velasco, deberían mejor ya no invertir en un proyecto que es a todas luces perdedor, aunque en su corazoncito no buscan realmente la nominación presidencial, sino que se conforman, los dos primeros con abanderar la causa rumbo a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Tercero, si hasta hace pocos días la yegua del oficialismo marchaba en la punta de la carrera, y ahora viniendo desde atrás, en la curva final la emparejaron, Marcelo Ebrard y Xóchitl Galvéz, habrá un final de película que se definirá en la línea de meta.
Cuarto, este equilibrio de fuerzas complica de sobremanera el proyecto político de AMLO por instaurar el obradorato al pretender gobernar el próximo sexenio a través de interpósita persona.
Quinto, los tiempos se aprietan y se retiran de la brega por la candidatura varios personajes que por semanas estuvieron insistiendo en ello. Léase Lilly Téllez, Germán Martínez, Damián Zepeda y otros tantos, mientras que se van perfilando los que en definitiva estarán en la boleta presidencial.
Sexto, por parte del bloque oficialista solo quedan Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum.
Séptimo, del lado opositor, se perfilan Xóchitl Gálvez, Santiago Creel y Enrique de la Madrid.
Octavo, las autoridades electorales seguirán siendo omisas al sancionar a las corcholatas por actos anticipados de campaña con recursos públicos.
Noveno, en estos momentos no hay un claro ganador en la elección presidencial, no obstante los estertores triunfalistas que emanan desde Palacio Nacional.
Décimo, mientras el país se cae a pedazos, las campañas políticas de las corcholatas de López Obrador están al tope en cuanto al dispendio de recursos públicos y la distracción de sus tareas como jefe del Ejecutivo, verbigracia, lo que ocurre en Chiapas con el secuestro de trabajadores estatales por parte de un grupo criminal, es solo una pequeña muestra de la insensibilidad del presidente, de la descomposición social e ingobernabilidad que existe en el gobierno federal.
Volvamos a la sucesión presidencial y los yerros de AMLO que, a la postre, han encumbrado a una de sus opositoras a la antesala de la Presidencia de la República.
El propio tabasqueño al cerrarle la puerta de Palacio Nacional a la hidalguense –al intentar ingresar para ejercer su derecho réplica otorgada por un juez– la martirizó, al tiempo de evidenciar su temor por ser increpado por una opositora.
Otro error del mandatario federal es promover una guerra fratricida entre las corcholatas para disfrazar el dedazo presidencial en favor de Claudia Sheinbaum.
Quiso distinguirse de sus antecesores priistas, con un proceso inédito mediante las encuestas, sin embargo, con el estancamiento de la exjefa del Gobierno capitalino, pues tendría que apoyar a Marcelo Ebrard si es que quiere frenar a Xóchitl Gálvez.
A unas semanas de que se conozcan los candidatos presidenciales de Morena y rémoras; y del bloque opositor, conformado por PAN, PRI, PRD y el Frente Cívico Nacional, no hay certeza sobre quién será el ganador a pesar de que desde hace varias semanas se veía que no habría alternancia en el poder, pero los yerros de Andrés Manuel y el repunte de Xóchitl apretaron la sucesión presidencial.