Desde San Lázaro

Del Mazo va por la victoria electoral

Alfredo del Mazo será fiel a su partido, ya que su lealtad no admite dudas ni embajadas. El gobernador mexiquense responden a valores familiares y de convicción política.

La elección de gobernador del próximo año en el Estado de México será para Alfredo del Mazo una contienda limpia que preserve la paz social en la entidad, al tiempo de respetar la voluntad popular de la mayoría de los mexiquenses, así lo manifestó en su V Informe de Gobierno, teniendo como testigos de honor a Adán Augusto López, titular de la Segob; Claudia Sheinbaum, jefa del Gobierno capitalino, y el senador Ricardo Monreal, entre otros actores políticos.

Ese es el compromiso del mandatario, quien ha sabido granjearse el respeto de propios y ajenos con la divisa del respeto institucional y personal que ha permitido incluso mantener una excelente relación con el presidente López Obrador.

El trabajo institucional que ha hecho el gobierno mexiquense con el federal y los otros órdenes de gobierno se basa en laborar de forma conjunta por el bien de la gente.

En tiempos en que la polarización prevalece en el país, resulta un bálsamo que prevalezca la sensatez y la cordura en aras de objetivos superiores que ponen en segundo plano los intereses personales o de grupo.

En este contexto, diremos que Alfredo del Mazo también será fiel a su partido político, ya que su lealtad no admite dudas ni embajadas.

Entre priistas también hay niveles y si bien es cierto que varios mandatarios tricolores traicionaron a su partido por una embajada o una posición de gobierno, también es una verdad que existen personajes como Del Mazo que responden a valores familiares y de convicción política, por ello es imposible que traicione a su estirpe y al PRI.

Desde luego, los malosos e intrigosos tratan de desalentar a los votantes y a los simpatizantes del PRI con el argumento pueril de que Del Mazo ya se vendió, para inhibir su presencia en las urnas, empero, esa estrategia y otras más que se desplegarán en la campaña política son parte de la guerra sucia que conllevan las elecciones.

El mandatario mexiquense dejará que la candidata de su partido y de la alianza estatal conformada por el PAN, PRI y PRD ponga a los adversarios políticos en su lugar, mientras que él se abocará a darle resultados a sus paisanos hasta el último día de su mandato y vigilará desde el ámbito de su responsabilidad que la paz social y la gobernabilidad se mantenga en la entidad.

Alfredo de Mazo entregará el poder a quien la mayoría de los mexiquenses determinen y que sea ratificada esa voluntad popular por las autoridades electorales, independientemente del partido político que sea, desde luego, el espera que sea la candidata de la coalición Va por México o como se llame.

El penúltimo Informe de Gobierno del gobernador mexiquense, además de dar cuenta de los avances que se han tenido en los últimos cinco años, tuvo una serie de políticas públicas que pronto se extenderán a todo el país, en favor de la mujer y de la equidad de género y ello, por sí solo sería la gran aportación de Alfredo del Mazo al Estado de México y al resto del país.

No se trata, tan solo, de apoyar económicamente a ese sector de la población, sino de orientar todas las capacidades del gobierno con políticas públicas transversales para mover a la sociedad hacia la inclusión y el pleno respeto hacia las mujeres y a las niñas.

Prácticamente, todas las dependencias del gobierno estatal modificaron sus programas para reorientarlos hacia la atención de las principales demandas de las féminas.

En las próximas semanas se conocerá a la abanderada del PRI que buscará retener el principal bastión de ese partido a nivel nacional y como están las cosas, será muy difícil para la candidata de Morena y aliados, Delfina Gómez, ganar la elección, aun con todo el apoyo del gobierno de la 4T, que no escatimará ningún tipo de recurso para lograr ese objetivo.

Sabe el mandatario que tiene que lanzar al ruedo a la candidata más competitiva y la que tenga más fortalezas por encima de todas las opciones, en esa decisión se juega buena parte de su capital político que en estos momentos es vasto, pero en la medida que tome decisiones equivocadas puede perderlo rápidamente.

Del Mazo vivió en carne propia cuando Enrique Peña Nieto como gobernador tuvo que tomar una decisión que no le favorecía, pero que a la larga fue la mejor y la más inteligente, ya que en lugar de dejarse decantar por sus afectos y filias y con ello la derrota en la elección de ese año, se inclinó por Eruviel Ávila, aunque luego, cinco años más tarde, impulsó al propio Alfredo.

La noche que Peña Nieto le informó a Alfredo del Mazo que él no sería el candidato del PRI, ya que el partido se había decidido por Eruviel Ávila, provocó una breve discusión entre ambos que fue escuchada por el escaso personal que se encontraba en la representación de gobierno del Estado de México, ubicada en la calle de Explanada en Las Lomas de Chapultepec, al salir el suspirante de la oficina del gobernador, iba con la cara destemplada y con la rabia y el llanto a flor de piel, pero se disciplinó.

COLUMNAS ANTERIORES

La corrupción, divisa de Morena
El ocaso de la izquierda en América

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.