Desde San Lázaro

Encuestas a modo de Sheinbaum

Algunas empresas que hacen estudios demoscópicos a su gusto, ubican a Claudia Sheinbaum en primer lugar entre los ‘suspirantes’ a abanderar la causa de Morena para la presidencia.

Me divierte mucho ver cómo algunos políticos quieren engañar a la ciudadanía pagando encuestas a modo, cuando sus gestiones son un desastre.

Dicen las malas lenguas que la jefa del Gobierno capitalino trae maiceadas, por interpósitas personas físicas y morales, a algunas empresas que hacen estudios demoscópicos a su gusto y que, sin prurito alguno, la ubican en primer lugar entre los suspirantes a abanderar la causa de Morena para la presidencia de la República.

Desde hace varias semanas a Claudia Sheinbaum la ponen por encima de Adán Augusto López, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal con diferencias de un dígito porcentual y con la exaltación de sus supuestas fortalezas, que hacen dudar hasta a sus más recalcitrantes seguidores.

Para la mayoría de los capitalinos -esos que con su voto le dieron la espalda a Sheinbaum al votar por los alcaldes de la oposición en nueve de las 16 alcaldías de la CDMX- la gestión de la ‘Jefa’ ha sido decepcionante en la mayoría de los temas que requieren su mayor atención como crisis económica, inseguridad pública, violencia, feminicidios, desabasto de medicamentos, infraestructura urbana, contaminación, desabasto de agua, transporte público, Metro y una interminable retahíla de asuntos que requieren soluciones inmediatas.

A partir de que la prioridad de la titular del Gobierno capitalino es la sucesión presidencial, ha descuidado sus obligaciones para dar paso a giras al interior del país, al tiempo de privilegiar todo aquello que le representa sacar raja política de cualquier asunto.

Una de las herramientas para medir la eficiencia de los funcionarios públicos en las tareas de gobierno asignadas son precisamente las encuestas que están basadas en muestras representativas y con preguntas sin sesgo que, efectivamente, se convierten en una radiografía del momento.

Se supone que la muestra de la población debe ser lo suficientemente amplia y que abarque el territorio nacional para dar un resultado confiable.

De igual manera, no es lo mismo pulsar el ánimo de la gente a través de preguntas por teléfono que de modo presencial.

Bajo la aplicación de estos criterios básicos observamos que entonces Claudia Sheinbaum va en picada en las preferencias electorales a niveles, incluso, de ser rebasada por el titular de Gobernación, quien lleva tan solo unas cuantas semanas con más visibilidad pública.

También los estudios cualitativos, conocidos como focus group, son otra forma de ponderar la opinión que tienen diversos representantes de los grupos socioeconómicos sobre determinado tema o cuestión política y en este caso la señora en cuestión resulta reprobada.

Si el instrumento para elegir al candidato presidencial de Morena van a ser las encuestas, entonces hay que estar ‘más cerca’ de las casas encuestadoras para que ajusten sus resultados a las necesidades y gustos del cliente en turno.

La farsa de las encuestas para elegir candidatos en Morena no engaña ni al más ingenuo, ya que solo importa la elección de un solo hombre que vive por el momento en Palacio Nacional, lo demás son cuentos chinos para darle atole con el dedo a todos.

Hizo bien el senador Ricardo Monreal al abandonar el tongo, al anunciar su desinterés por participar en una contienda que tiene los dados cargados a favor de Claudia Sheinbaum, aunque como están las cosas, el presidente tuvo que meter a batear como emergente a Adán Augusto López, porque se le desinfló la gallina.

El próximo 10 de agosto habrá humo blanco en la sede nacional de Morena, con el destape de Delfina Gómez, quien desde hace meses fue la elegida por el presidente López Obrador para ser nuevamente la candidata de ese partido para contender por la gubernatura del Estado de México.

Claro, Mario Delgado dirá hasta el cansancio que fue electa como resultado de las encuestas, pero la realidad es que, si fueran reales los resultados de esos estudios demoscópicos, el vencedor sería Higinio Martínez.

El INE tiene un registro puntual, obligado por ley, de las casas encuestadoras profesionales que han demostrado que cuentan con todos los recursos para ofrecer sus productos con profesionalismo y probidad y que, por fortuna, son las más; las otras, son las que se dan vuelos en momentos en donde no hay campañas políticas para embolsarse unos cuantos billetes verdes.

Y conste, que se ponga el saco a quien le quede.

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