Más allá del hecho anecdótico que representó el somnoliento y larguísimo discurso del presidente mexicano ante su homólogo estadounidense durante su visita a la Casa Blanca, veamos algunos puntos finos del contenido del mismo para constatar que la diplomacia quedó en segundo plano y el plan de cooperación presentado por AMLO sonó más a una vacilada que a acciones de gran calado que mejoren la calidad de vida de los mexicanos.
Luego del agravio de no acudir a la Cumbre de las Américas en franco apoyo a los regímenes totalitarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua, la respuesta de la Casa Blanca a López Obrador fue en el mismo sentido, al no ser tratado como sus antecesores en cuanto a ser hospedado en la Casa Blair, que es donde se hospedan los jefes de Estado invitados y tampoco lo convidaron a hablar al Capitolio. Casi casi le dicen hablas y te vas.
El mandatario mexicano le dio consejos a Joe Biden para conseguir el apoyo popular en el contexto de las elecciones de noviembre. “Sé que sus adversarios, los conservadores, van a pegar el grito en el cielo, pero sin un programa atrevido de desarrollo y bienestar no será posible resolver los problemas ni conseguir el apoyo del pueblo. Frente a la crisis la salida no está en el conservadurismo sino en la transformación. Actuar con arrojo, transformar, no mantener el statu quo”.
Le informó que se venderá más gasolina en la frontera, para ayudar a que los norteamericanos crucen a territorio mexicano para adquirir el combustible más económico de lo que se vende en EU.
“Actualmente ya se están abasteciendo automovilistas de Estados Unidos en gasolineras ubicadas en las ciudades fronterizas de México, pero podríamos incrementar nuestros inventarios de manera inmediata; nos comprometemos a garantizar al doble el abasto de este combustible, lo cual sería un considerable apoyo; al día de hoy un galón de gasolina regular cuesta 4.78 dólares en promedio de este lado de la frontera y en nuestro territorio, 3 dólares con 12 centavos. Quiero aclarar algo y aprovechar para agradecerle, la mayor parte de esta gasolina la estamos produciendo en la refinería de Pemex, que usted nos permitió comprar en Deer Park, Texas”, precisó López Obrador.
Ante la petición de otorgar más visas para trabajadores mexicanos, Biden le contestó que en 2021 se otorgaron 300 mil y anunció que se duplicará la cantidad para migrantes centroamericanos.
Sobre la inversión prometida por el presidente López Obrador de mil 500 millones de dólares en la franja fronteriza en materia de infraestructura, resulta que buena parte de esos recursos será para fortalecer a la Guardia Nacional y al INM para contener la migración.
Si la diplomacia es la ciencia de las buenas maneras y el tejido fino y respetuoso en las relaciones geopolíticas, el discurso de AMLO en varias partes de su contenido planteó la antítesis de tal propósito.
“Esta no será la primera ni la última ocasión en que cerremos filas para ayudarnos mutuamente. A pesar de nuestras diferencias y de agravios que no resultan fácil de olvidar ni con el tiempo ni con los buenos deseos, en muchas ocasiones hemos podido coincidir y trabajar como buenos amigos y verdaderos aliados”.
Y luego se atrevió a darle clases de historia norteamericana y de acciones que se deben hacer ante una crisis.
“Cuando el presidente Roosevelt llegó a la presidencia, el 4 de marzo de 1933, Estados Unidos padecía una de las crisis económicas y sociales más profundas de su historia. Por eso, con definición, arrojo y aplomo, desde los primeros días de su gobierno lanzó un torbellino de iniciativas que cambiaron al país e infundieron nuevas esperanzas entre sus habitantes”.
En cuanto a las medidas para combatir la inflación, AMLO le dio ‘cátedra’ sobre cómo hacerlo al incentivar la capacidad productiva. Acción que no ha emprendido en territorio mexicano, al ahuyentar la inversión extranjera y nacional con sus medidas expropiatorias y estatizadoras.
Candil de la calle, oscuridad de su casa.
“Sin llegar al extremo de cerrar nuestras economías, debemos pensar que el desarrollo de las naciones depende en lo fundamental de su capacidad productiva”.
Al palpar los efectos de su discurso, AMLO se apuró a aclarar: “Señor presidente Biden, ya estoy por terminar”.
“Por nuestra parte, actuamos de buena fe y con toda transparencia porque no debe haber egoísmos entre pueblos vecinos y amigos; además, integración no significa hegemonía ni sometimiento, y a usted, presidente Biden, le tenemos confianza porque respeta nuestra soberanía. Estamos dispuestos a seguir trabajando con usted en beneficio de nuestros pueblos. Cuente siempre con nuestro apoyo y solidaridad”, aseguró el presidente mexicano para cerrar su alocución.