Desde San Lázaro

Claudia contra Sheinbaum

Claudia Sheinbaum se está autodescartando de la contienda para ser la candidata de Morena a la presidencia de la República, no obstante los vastos recursos que tiene a su disposición.

Quién lo iba a pensar, que la corcholata favorita del presidente para sucederlo, fuera la encargada de dinamitar su propio proyecto político.

El siniestro de la Línea 12 del Metro y los peritajes de la empresa noruega DNV, en los cuales se concluye que la falta de mantenimiento fue la causa que provocó el derrumbe que a la postre costó la vida de 26 personas, fue la gota que derramó un vaso colmado de desaciertos y pifias en el manejo del reporte final y por supuesto, lo más grave, en gobernar la capital del país.

Así es, Claudia Sheinbaum se está autodescartando de la contienda para ser la candidata de Morena a la presidencia de la República, no obstante los vastos recursos que tiene a su disposición, tanto presupuestales como políticos, que le ha dado su cercanía con Andrés Manuel López Obrador.

Mientras suben los bonos de Adán Augusto López Hernández, secretario de Gobernación, y se mantienen los de Marcelo Ebrard; la jefa del Gobierno capitalino se hundió en las aguas movedizas de un peritaje que dio cuenta de lo que ocurrió realmente aquella negra noche del 3 de mayo de 2021.

El tiro le salió por la culata, ya que al pretender culpar y desacreditar a otros del percance del Metro, se hizo el harakiri, porque ha sido evidente que la negligencia mostrada por su administración en cuanto al mantenimiento del tramo siniestrado fue la causa fundamental del percance.

La Línea Dorada, como también se le conoce, funcionaba desde 2014, luego de que se cerró para corregir defectos de origen y desde esa fecha, con sus asegunes, recibió un mantenimiento deficiente que al final causó el desastre.

El haber perdido nueve alcaldías en las elecciones de 2021 y luego los fracasos en la CDMX de las consultas populares para enjuiciar a los expresidentes y la revocación de mandato, han sido razón suficiente para que el huésped principal de Palacio Nacional ya no la vea con tan buenos ojos en virtud de que, a estas alturas del sexenio, era para que su fortaleza política a nivel nacional fuera en aumento y no como está ahora, en franco declive.

Bueno, ni con ‘vida artificial’ puede Sheinbaum llegar a la otra orilla ya que, cuando empieza a repuntar con algún acierto, de inmediato surgen los propios yerros que la hacen retroceder.

Cuando la CDMX está ubicada en los últimos lugares en cuanto al desarrollo económico, la generación de empleos formales y la violencia e inseguridad que mantiene en vilo a los chilangos, la señora descuida sus responsabilidades al acudir a otras entidades federativas para apoyar a los candidatos de Morena que compiten por una gubernatura.

Hay personajes que suman a la causa y otros que restan en la captación de votos.

Qué viene para Claudia Sheinbaum. Por lo pronto, tratar de evadir la responsabilidad penal del percance del Metro y seguro lo logrará porque las fiscalías están cooptadas por el Ejecutivo.

Después de 2024 se cristalizará el deseo de las víctimas de que se haga justicia, mientras tanto, seremos testigos de toda clase de maromas para eludir lo que es inevitable.

El otro año, ya se verá con claridad quiénes se perfilan hacia las candidaturas presidenciales de todos los partidos políticos y a lo mejor surge algún candidato independiente y también, sin duda, se hundirán otros, porque ya no garantizan el triunfo de su causa.

Lo que es un hecho es que Sheinbaum no estará en esa boleta, y si alguien se empecina en lo contrario, seguramente el proyecto político de AMLO solo habrá durado seis años.

Estamos a 24 días para que ocurra la cita con las urnas en seis entidades; Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, para renovar a los gobernadores y cuyos resultados electorales darán mucha luz sobre cómo vendrán las elecciones de 2023 en el Estado de México y Coahuila, para luego dar paso a la madre de todas las elecciones.

El tiempo se acorta y la desesperación por llenarle el ojo al patrón provoca errores que a la postre serán definitivos.

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