Necesitamos más elecciones para que el gobierno no suba las gasolinas, el gas y los alimentos, tal como ocurre ahora con la revocación de mandato. Por esta razón no se le quitará el subsidio a los combustibles antes de esa fecha.
Está claro que ahora con la exención de impuestos a las gasolinas no se incrementarán los precios, pero en cuanto pase el 10 de abril, empezará gradualmente a trasladarse al consumidor final, el cobro del IEPS.
Por desgracia, solo es cuestión de tiempo para que suban las gasolinas y con ello la espirar inflacionaria se irá a las nubes.
Aunque la intención del presidente es que sea hasta después del 5 de junio, fecha en que se renovarán las gubernaturas en seis entidades del país, aunque es demasiado dinero el que perderán al subsidiar las gasolinas hasta el día de los comicios.
Cuando se gobierna con un ánimo electoral y político se pierde de vista el tomar decisiones adecuadas desde un punto de vista económico y social, y este es exactamente el caso del gobierno de AMLO.
Desde que asumió el poder ha antepuesto criterios personales e incluso ocurrencias y caprichos en lugar de, con altura de miras, asegurar que la población acceda a mejores niveles de vida.
Ahora se paga por esas pifias al elegir, verbigracia, tirar los escasos dineros públicos en tres obras faraónicas: Dos Bocas, Santa Lucía y Tren Maya, además de someter a las finanzas del Estado a una presión exorbitante con las pensiones derivadas del apoyo a adultos mayores y por supuesto con los otros programas de política social con tintes electoreros.
De acuerdo a los precios internacionales, la gasolina cuesta entre 30 y 35 pesos por litro, empero el presidente López Obrador ha decidido mantenerlas por debajo de 25 pesos, hasta que la liga se rompa, es decir hasta que las finanzas públicas entren en zona de quiebre.
La gran paradoja de un país productor de petróleo es que tenga que importar gasolina y este es el caso de México, en donde desde 2015 la balanza comercial petrolera es deficitaria. En 2021 se captaron 28 mil 926 millones de dólares, en contraparte, las importaciones fueron del orden de 53 mil 851 millones de dólares.
Se importa más de lo que se exporta y ese diferencial se cubre con los ingresos captados por el gobierno, ya por la vía de impuestos, ya por deuda externa y esta última ha tenido un incremento superior a lo que ocurrió en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto en todo su sexenio.
El subsidio a las gasolinas beneficia, al final de cuentas, a los que más tienen, por lo que resulta una política económica perniciosa.
Desde luego, el gobernante en turno debe ponderar qué resulta menos grave, si tener controlado los precios de las gasolinas y el gas vía subsidios o mantener el flujo de ingresos por el IEPS a las arcas públicas.
En cualquiera de los casos, la población termina pagando los platos rotos y ello no solo se debe al conflicto bélico que ocurre entre Rusia y Ucrania, sino al caos que prevalece en el país por las malas decisiones del gobierno que han provocado, entre otros problemas, la pérdida de confianza entre los inversionistas nacionales e internacionales.
Poco a poco se sigue conformando la tormenta perfecta en contra de la población, particularmente de los sectores sociales más vulnerables, es decir la fábrica de pobres seguirá produciéndolos, por lo menos en este sexenio.
¿Cuándo subirán los precios de las gasolinas, contrario a lo que prometió el candidato López Obrador? Simple y sencillamente después del 10 de abril o en el caso extremo el 5 de junio.