Desde San Lázaro

Las firmas de apoyo bajo el escrutinio del INE

Es bueno que el INE haya abierto el módulo de consulta en su sitio web para verificar que las firmas correspondan a un hecho voluntario, libre y personal.

QUE SE VAYA, PERO QUE SE QUEDE.

En varios momentos de su administración, López Obrador ha utilizado a las consultas populares ‘patito’ para cancelar o continuar con las obras de ciertos proyectos. Así echó para atrás la construcción del aeropuerto de Texcoco o avanzó en la termoeléctrica de Huexca, en Morelos. Sin embargo, esta fórmula inconstitucional a la larga le traerá consecuencias legales de todo tipo.

Lo mismo ha querido hacer con la revocación de mandato, claro si el INE no existiera o más aún, si se plegará a los designios del presidente, por fortuna no ha sido así y por eso siguen los misiles desde todos los frentes contra el instituto electoral.

En la revisión de firmas que buscan avalar que se lleve esta simulación democrática, el INE ha encontrado cosas tan absurdas como votos de difuntos o ciudadanos que les usurparon su identidad para expresar su beneplácito en apoyar la revocación de mandato.

Tengo conocidos cuya firma aparece, sin que haya mediado una autorización expresa.

Que bueno que el INE abrió el módulo de consulta en su sitio web para verificar que las firmas correspondan a un hecho voluntario, libre y personal.

En la recaudación de firmas, en muchas de esas mesas receptoras, no se pararon ni las moscas, aunque al final, reunieron sorprendentemente cajas y cajas con el contenido de cientos de miles de apoyos para que “el presidente se vaya para que al final no se vaya”.

Este galimatías que ofende la inteligencia hasta de los más ingenuos, no solo sangrará una vez más las atribuladas arcas del país, sino que ha metido en una dinámica de desperdicio de tiempos de servidores públicos y voluntarios que tienen que participar en la revocación de mandato, desde diversos frentes que van desde la participación en la jornada llamémosle electoral, hasta en la recaudación de firmas y, por supuesto en la organización y maquinación del fraude para alcanzar el rango de 3 por ciento de la lista nominal de empadronados en el INE.

Cabe hacer notar que hasta el momento ya se ha alcanzado el umbral de 3 por ciento requerido por entidad en 17 estados, con lo cual se cumple uno de los requisitos previstos en la Constitución para detonar este proceso de participación ciudadana.

La próxima semana se podría llegar a cumplir e incluso rebasar el respaldo de los 2 millones 758 mil personas inscritas en la lista nominal, tal como lo establece la Constitución y la propia Ley de Revocación de Mandato.

Actualmente se cuenta con 480 personas en tres inmuebles trabajando en diversos turnos para poder seguir procesando las firmas que se recibieron y con ello cumplir con la revisión de al menos 3.5 por ciento de los respaldos.

Por ello es crucial revisar todo el proceso para validar el ejercicio.

En conferencia de prensa, el director ejecutivo del Registro Federal de Electores, René Miranda Jaime, recordó que, al igual que en otros procesos de recolección de firmas, esta herramienta permitirá a la ciudadanía validar su apoyo únicamente con su clave de elector.

En caso de que por algún motivo alguna ciudadana o ciudadano no haya dado su apoyo y éste aparezca en la verificación, se puso a disposición un formato para que los o las interesadas hagan la observación correspondiente.

Después del 19 de enero se tiene previsto iniciar con los trabajos que permitan realizar una muestra estadística para verificar, mediante visita domiciliaria, que la ciudadanía respalda la celebración de este ejercicio y entonces allí, a temblar los recaudadores de firmas, porque seguramente se detectarán anomalías.

Reza el dicho popular que “Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza” y esto justamente se aplica en esta burla en donde primero se pide, en el momento de recaudar firmas, que se vaya AMLO, y luego se truquean los apoyos y al final, los mismos que manifestaron esta postura acudirán a decir que se quede.

Bien se dice que si Frank Kafka hubiera nacido en México sería un costumbrista y no el padre del surrealismo literario.

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