Desde San Lázaro

Relevos acertados en la SEP

La secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, demostró sensibilidad ante los reclamos del magisterio nacional que dirige Alfonso Cepeda Salas.

Honor a quien honor merece, la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, demostró sensibilidad ante los reclamos del magisterio nacional que dirige Alfonso Cepeda Salas, al remover a Francisco Cartas Cabrera de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (Usicamm).

Con esta remoción se resuelve una de las contradicciones más claras con el proyecto de Andrés Manuel López Obrador, presente en el equipo que integró su antecesor en la SEP, Esteban Moctezuma.

La actuación de Cartas Cabrera no solo no cumplía con la decisión presidencial de respetar y valorar a los maestros, sino que fue la expresión burocrática más clara de despotismo y arbitrariedad en el trato e ineficiencia en la puesta en marcha de la Usicamm que debe sustituir al sistema de desarrollo profesional docente de la reforma educativa del peñismo.

Con un historial de afrentas al magisterio desde el gobierno de Carlos Salinas, Cartas Cabrera exacerbó la incertidumbre y, consecuentemente, el malestar de los maestros al provocar crisis recurrentes en la Usicamm, durante los procesos de registro para la admisión al sistema educativo, como para los cambios interestatales y la promoción vertical y horizontal de los trabajadores de la educación.

El dirigente nacional del SNTE planteó formalmente al actual embajador en Estados Unidos, antes de su salida de la SEP, “asignar a un interlocutor que con responsabilidad, sensibilidad y respeto, escuche nuestros argumentos, que no violentan la ley, ni el derecho superior a la educación de niñas, niños y adolescentes, ni los derechos de las y los maestros”.

En contraste con su antecesor, Delfina Gómex reaccionó ante el diagnóstico que le entregó el SNTE en marzo pasado, en el que mostraba cómo la USICAMM alejaba a la SEP de los principios que marcan esta etapa de transformación de la vida del país con una gestión que como nunca ha “generado descontento, intranquilidad e irritación en las y los maestros de México”.

Cepeda Salas planteó a la SEP que “desempeñar la profesión, resolver con su salario las necesidades básicas, atender a su familia y aprovechar las oportunidades de formación continua, son causas de fuerza mayor para los trabajadores de la educación, limitarlas, es atentar contra sus derechos constitucionales”.

En lugar de Francisco Cartas Cabrera, la secretaria de Educación Pública designó a la maestra Adela Piña, quien como presidenta de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados pudo conciliar entre posiciones disímbolas (con una cuarentena de legisladores radicales de la CNTE, la misma que hoy está en plantón ante Palacio Nacional) y fue capaz de contribuir a la aprobación de la reforma de la legislación educativa. Ahora tiene el desafío de fortalecer el diálogo con el magisterio y de convertir en hechos las promesas de AMLO a los maestros.

Otro cambio sensible, pero discreto, ha sido la salida de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg) del controvertido bajacaliforniano Antonio Meza Estrada, con un historial de indagaciones por malos manejos y quien usa su “cercanía con Morena y la 4T” para vender cursos y hacer negocios. Intentará hacerlo con la nueva gobernadora del estado norteño… al tiempo.

Con estos relevos que ha realizado la titular de la SEP, se cumple cabalmente la instrucción del presidente López Obrador de revalorar al magisterio al dotarlo con herramientas que permitan su superación profesional y que ésta se cristalice en una educación de calidad para los niños y jóvenes del país.

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