Desde San Lázaro

“Se van las ratas traicioneras”

Irma Eréndira fue desleal al presidente en varios sentidos, pero el principal fue contar con una agenda propia que promovía a un grupúsculo de fundadores de Morena.

El relevo, desde hace semanas cantado, de Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, como titular de la Secretaria de la Función Pública, responde además de la incapacidad que tuvo esta funcionaria en cumplir las órdenes del presidente de la República, en combatir la corrupción en el sector público, y a su rebelión por la candidatura para la gubernatura de Guerrero de Félix Salgado Macedonio y a la postre de su hija, en lugar de su hermano incómodo, Pablo Amílcar Sandoval.

Parte de la guerra sucia contra Félix y su hija fue detonada por la ahora defenestrada.

La beligerancia política y activismo de su esposo John M. Ackerman en contra de miembros connotados de la 4T y la dirigencia de Morena, fue otro factor que también motivó su despido.

El presidente puede tolerar la inexperiencia y la ineficiencia, pero nunca la deslealtad.

Irma Eréndira fue desleal al presidente en varios sentidos, el principal fue contar con una agenda propia que promovía a un grupúsculo de fundadores de Morena, identificados con el ala radical de este movimiento, que han tomado como causa grupal atacar a Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y a Mario Delgado, entre otros colaboradores cercanos del presidente como el mismo Julio Scherer Ibarra.

La escisión del grupo cercano al presidente ya cobró otra víctima en la extitular de la Función Pública y pronto, muy pronto vendrán otros relevos para sacar a “las ratas traicioneras del equipo” y luego aceitar la maquinaria electoral rumbo a la revocación de mandato y la elección presidencial de 2024

La expresión despectiva en torno a aquellos funcionarios que saldrán del gabinete no es mía sino de un miembro de la 4T que ha padecido el fuego amigo y que estoicamente ha resistido esos embates.

Otra razón fundamental que esclarece la decisión de relevar a Sandoval es precisamente el fracaso electoral que tuvo Morena en los pasados comicios y que arrastra nombres de aquellos que tuvieron responsabilidad para que el barco de la 4T no llegara a buen puerto.

Como Claudia Sheinbaum, aunque para ella no hay despido, sino la ley del hielo, además de quitarle la operación política-electoral de la capital del país.

El presidente declaró hace unos días que analiza otros posibles cambios en el gabinete, luego de que anunciara la salida de Arturo Herrera de la SHCP.

Entonces, la pregunta obligada salta a la vista, ¿quién seguirá los pasos de Sandoval Ballesteros?

En la lista hay varios, cuyos nombres se han ventilado entre los corrillos políticos. Se habla de que en el sector energético habrá ajustes en donde Rocío Nalhe será desplazada de su posición privilegiada a la cual Octavio Romero Oropeza podrá ser promovido.

Para nadie es un secreto que la secretaria Olga Sánchez Cordero tiene un pie afuera de Bucareli y solo está esperando que el presidente le haga efectiva la renuncia que ella signó, luego de que trascendiera a la opinión pública su pleito con el consejero jurídico de la Presidencia.

Buena parte de las funciones que tienen asignadas la secretaría de Gobernación no le toca hacerlas a la exministra de la Corte, como el contacto directo con la SCJN o el manejo directo del tema de los migrantes centroamericanos, además de que en la elección intermedia fue relegada a una posición de bajo perfil en donde no podía operar en favor de la gobernabilidad.

En descargo de ella, diremos que ha sido institucional y leal a su jefe, empero en Palacio Nacional tienen otra lectura.

Otros relevos en el gabinete tienen que ver con la operación de los programas sociales y sus alcances políticos, así como con la seguridad pública y el control del crimen organizado.

El sospechosismo que prevalece sobre los nuevos narcogobernadores de Morena es otra tangente del galimatías que tiene que resolver AMLO para que perdure su proyecto político por lo menos para otro sexenio.

El titular de la SCT, Jorge Arganis Díaz Leal es otro secretario que ha manifestado, incluso públicamente, su desacuerdo con el presidente en torno a varias decisiones como el entregarle el manejo de los puertos a la Marina.

Por último, hay otros miembros del gabinete que su existencia en el primer círculo de colaboradores del presidente no tiene ningún sentido como Miguel Torruco, quien cobra como secretario de Turismo.

COLUMNAS ANTERIORES

Fracaso, dispendio y golpe a la democracia
Se acrecienta el descrédito popular en contra del Congreso

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.